El penúltimo raulista vivo

Sábado, sabadete...

Y ahora dirán que el Málaga, que hasta hace bien poco era candidato a todo, ya no opta a nada y se convierte por arte de birlibirloque en la nueva banda del mirlitón, y que el Sevilla, que no era el mismo que otras veces, luchará por la Champions y será el auténtico tapado de la Liga. Este sábado ha sido glorioso por varios motivos que pasaré a enumerar a continuación:

1) El Real Madrid jugó en Málaga probablemente sus mejores primeros cuarenta y cinco minutos desde que Mourinho se hizo cargo del equipo. Antes de disputarse el partido, el Málaga de Pellegrini era un termómetro ideal para saber el grado de cocción de los merengues. Al rato (poco rato en realidad) ya se había comprobado que el Madrid era muy superior y que no habría partido.

2) Se podría decir que, parafraseando al propio Mourinho, Cristiano recuperó su ADN en La Rosaleda. Preguntado por si iba a llevarse el balón a casa, éste respondió que ya no tenía espacio. Su último gol, el de espuela, es una auténtica obra de arte que debería dar al menos tantas veces la vuelta al mundo como cuando cae en alguna de esas trampas que le tienden todos los fines de semana.

3) 28 goles en 8 partidos. La media es espectacular. Supongo que será la más alta de todas las competiciones europeas. Esto no significa que el Madrid vaya a acabar ganando la Liga, sólo refrenda el hecho de que efectivamente hay otro modo de jugar al fútbol distinto al del Barcelona. Tan preciosista y efectivo como aquel, tan digno como cualquiera.

4) El Real Madrid salió a hombros de uno de los cosos presuntamente más peligrosos mientras que el Barcelona no pudo pasar del empate en casa ante el Sevilla. Empate a cero en el marcador hasta que Iturralde González, el árbitro con más afán de protagonismo desde que se retirara Pierluigi Collina, decidió pitar casi al final del partido un inexistente penalti sobre Iniesta, otro que nunca se tira. Ojo que no estoy criticando a Andrés por lanzarse a la piscina, hacía calor y el agua estaba fresquita; lo que estoy diciendo es que los jugadores del Barcelona hacen exactamente lo mismo que los demás en situaciones similares. Y sangran cuando les pinchan.

5) ¿Podrá decir alguien que Mourinho tuvo algo que ver con la tangana de anoche?... Puede que sí. Quizás el portugués provocara a Cesc para que éste hiciera lo propio con Kanouté. La reacción del jugador del Sevilla me recordó muchísimo a la de Özil: dos jugadores tranquilos metidos repentinamente en una faena que no suele ser nunca la suya. Está claro que algo le dijo Cesc, del mismo modo que quedó claro que algo le hicieron a Mesut. Otro paripé a la basura. El chino tendrá que inventarse un cuento nuevo.

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