El penúltimo raulista vivo

Roscones de Reyes

Felipe Reyes las pasó canutas con Ettore Messina, de todos los colores. Jamás se sabrá que sucedió exactamente entre ambos pero muy pronto quedó claro que aquello no funcionaría. Digo que "jamás se sabrá que sucedió" porque, al menos de boca del capitán del Real Madrid, nunca salió un exabrupto hacia Messina, más bien al contrario; un día antes de que el entrenador italiano presentara su dimisión irrevovable, Felipe concedió una entrevista a Jesús Sánchez, del diario Marca, en la que confesaba que no se reconocía y que no estaba jugando a su nivel habitual. Messina estuvo muy mal, fatal en realidad, salpicando a Reyes cuando ya había decidido irse del club, pero Felipe jamás dijo entonces ni tampoco después nada de su ex entrenador.

El Reyes de hace tres años era un grandísimo reboteador, un digno heredero del fallecido Fernando Martín, un jugador corajudo y con el pundonor necesario como para ir con decisión a la batalla contra pívots bastante más copulentos que él. La casta y la calidad técnica de Felipe le han valido para ser una vez campeón del mundo, dos veces campeón de Europa, dos veces subcampéon olímpico o dos veces subcampeón de Europa con España y también para haber conquistado para el Real Madrid tres Ligas, dos Copas del Rey o dos Supercopas. Sin embargo al superclase Reyes le fallaba la mano y cuando tenía que lanzar desde cinco metros o desde el tiro libre (del triple ya ni hablamos) aquello se convertía en una auténtica lotería. Pero, como Felipe compensaba ese defectillo por el otro lado y su raza estaba fuera de discusión, los aficionados le disculpábamos: "¡No lo va a tener todo!"...

Pues bien, ya lo tiene. Felipe Reyes ya lo tiene todo. De tres años a esta parte, con los 30 ya cumplidos, el campeonísimo con España y con el Real Madrid Felipe Reyes, el internacional indiscutible e indiscutido, el jugador de raza inacabable ha tenido la humildad necesaria como para seguir aprendido y mejorando en su juego hasta convertirse también en un grandísimo tirador. Ayer, contra el Barcelona, se permitió incluso el lujo de anotar dos triples seguidos, dos "roscones", por primera vez en toda su carrera. Reyes, por cierto, no sale jamás en el quinteto titular de Pablo Laso, empeñado en repartir minutos entre todos sus jugadores para que se sientan importantes. Y sin embargo sobre Felipe, que lo ha ganado todo, que forma parte de la mejor generación de jugadores españoles de baloncesto de la historia, que ha sido capaz de mejorar su juego cuando parecía imposible y que, pese a todo ello, no sale nunca en el equipo titular, no se hacen quinielas en Sport o Mundo Deportivo acerca de su futuro inmediato o sobre si le querrían vestido de azulgrana porque todo el mundo sabe que no se moverá nunca del Real Madrid. Otra lección, otro roscón.

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