El penúltimo raulista vivo

Roger Federer, sin lugar a dudas el mejor tenista de la historia

Tenísticamente hablando, yo me crié con Guillermo Vilas, John McEnroe, Jimmy Connors... y Björn Borg, sobre todo con Björn Borg. Tenía mi habitación forrada de arriba abajo con las fotos de Borg. A mí me gustaba Borg por su heterodoxia a la hora de jugar, porque sus golpes eran la antítesis de lo que nos enseñaban luego en la clase y porque, a pesar de haber coincidido con talentos naturales tan prodigiosos como el de McEnroe, supo sobrevivir con aquel revés suyo a dos manos que nos dejaba a todos petrificados. Borg lo hacía todo bien. Servía bien, restaba bien, se adhería a la pista como si de una lapa se tratara, era un témpano de hielo. Y me gustaba Borg porque ganaba en dos superficies tan distintas como hierba y tierra: 5 veces en Wimbledon y 6 en Roland Garros. Cuando Borg ganó su quinto Wimbledon, yo llegué a la conclusión de que ya lo había visto todo... pero no, estaba equivocado, no había visto casi nada.

Ayer vi a Roger Federer conquistar su octavo Wimbledon. Borg ganó su quinto Wimbledon en 1980, cuando tenía 25 años. El sueco estableció una dictadura en las pistas entre los años 1974 y 1981. El tenis era él. Aún así, no pudo ganar ni en Australia ni en Estados Unidos, torneo del que fue cuatro veces finalista. Borg reinó totalmente en el tenis en un período aproximado de 6 años, y luego, cumplidos los 25, su sombra le engulló en la pista. El caso del suizo Federer, que cumplirá 36 dentro de unos días, es totalmente distinto. Ganó su primer Wimbledon en 2003, con 22 años, y acaba de ganar su octavo torneo en Londres con 35. Por lo demás, Federer ha ganado los cuatro Grand Slam (5 veces en Australia, 1 en París, 8 en Londres y 5 en Nueva York) y lleva tres lustros en lo más alto del ranking mundial.

Con todo, lo más extraño del caso de Federer es que a medida que va cumpliendo años juega mejor al tenis. Y no es una forma de alabar a un veterano de casi 36. No estoy queriendo decir "¡caray, digamos algo bueno del 'abuelo', que sigue ahí pese a todo!". En absoluto. Lo que quiero decir es que este Federer de 35 años juega mejor al tenis que el Federer de 28 y, por supuesto, mucho mejor que el Federer de 22. Yo, que creí haberlo visto todo primero con Borg y después con Sampras, reconozco que nos encontramos ante un caso único y, aunque no diré que irrepetible, muy difícil de volver a ver. Cilic estaba jugando fantásticamente bien al tenis pero Roger Federer pasó literalmente por encima del croata. No me atrevo a decir que Federer no pueda seguir ganando con 40 años. Ya no. Le dimos por muerto y resucitó de entre las pistas. Y ahora es probablemente imbatible porque para él ya pasó lo peor y porque hoy juega definitivamente tranquilo, sabiendo que es, también sin lugar a dudas, el mejor de toda la historia.

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