El penúltimo raulista vivo

Requeteniño

Entrevisté cara a cara a Fernando Torres allá por 2001. Acababa yo de entrar en la Cadena Cope y aún hacía el programa de deportes de mediodía. El Niño era un Requeteniño, tendría diecisiete o dieciocho años, y visitó Castellana 179, que era el restaurante en el que hacíamos el programa una vez por semana, gracias a la diligencia de Antonio Sanz, gran amigo suyo y creo recordar que jefe de prensa del Atleti en aquel momento. Antonio siempre fue muy amable conmigo. Torres, que apuntaba para estrellón del fútbol, ejercía sobre la afición colchonera un efecto muy similar al que provocó años antes Butragueño entre los madridistas: muchos aficionados reconocían que iban al Bernabéu sólo para ver al Buitre. La historia de Emilio fue parecida a la de Fernando en el Atleti o, por ejemplo, a la de Guerrero en el Athletic, el cuento de La Cenicienta hecho al fin realidad.

Ni Julen, que tuvo la ocasión de hacerlo, ni Torres, a quien no sé sinceramente si le tentaron desde el Madrid, acabaron jugando de blanco. Pero a Guerrero jamás le escuché afirmar públicamente que él nunca ficharía por el Real y, sin embargo, aquel Requeteniño sí me lo dijo aquel día, y sin pestañear. Tendría, ya lo he dicho antes, no más de dieciocho añitos, y me lo soltó: "Nunca iré al Real Madrid". Me llamó la atención por su seguridad y porque entonces pensé que aquel chaval se estaba hipotecando demasiado pronto y que probablemente no era del todo consciente de la cantidad de vueltas que podía dar el mundo del fútbol. Pero Torres cumplió, jamás jugó en el Real Madrid y jamás lo hará. Y me parece que aquel día, con aquella declaración de intenciones, acabó por ganarse de por vida a la parroquia colchonera.

La promesa que sin embargo no pudo cumplir el Niño fue la de que nunca dejaría al Atleti. Lo dejó, se fue y ahora acaba de confirmarse oficialmente que vuelve después de que, efectivamente, el mundo del fútbol haya dado muchas vueltas para él. Si conozco bien a mis amigos del Atleti, que alguno tengo, estoy seguro de que ellos nunca le habrían perdonado que fichara por el Real Madrid pero hoy están dispuestos a recibirle con los brazos abiertos porque, ya fuera en Liverpool, Londres o Milán, siempre le consideraron como uno de los suyos. Hace trece años yo entrevisté a un Requeteniño y hoy vuelve a la Liga española un futbolista de fama mundial y contrastada, un jugador que, entre otras cosas, nos dio una Eurocopa. Le deseo toda la suerte del mundo a Fernando y, eso sí, ojalá pierda todos y cada uno de los partidos que juegue contra el Real Madrid desde el día de hoy y hasta que se retire, dentro de muchísimos años. No hay que exagerar, tampoco quiero tanto a mis amigos del Atleti.

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