El penúltimo raulista vivo

Remuntada y, por si acaso, cassolada

Lo siento (o no) pero no me creo a Guardiola. No me creo todo eso de la felicidad enorme, el placer indescriptible, el honor y el privilegio, el regosto, el escorrozo, el regodeo, el godeo, el deleite, la hemorragia de satisfacción en suma. Con Guardiola me pasa como con esos tipos pluscuamperfectos de las tv movies de los sábados por la tarde: me tiro toda la película advirtiéndole a la chica que ese oculta algo, que no puede ser tan bueno, que no es trigo limpio, que la va a engañar, que no puede ser oro todo lo que reluce y... ¡zas!... Lo siento (o no) pero no me creo a Guardiola. Oirle empieza a ser algo así como si te obligaran a desayunar, comer y cenar nubecitas de algodón durante todo un año, que acabarías de las nubecitas y del algodón de las nubecitas hasta las mismísimas... Confieso que tengo empacho de este Fresita de Santpedor. A Mourinho sin embargo sí me le creo a pies juntillas; y, más allá de mis impresiones personales, creo que el tío estuvo sembrado ayer: "se supone que el mejor equipo del mundo no necesita todo esto para remontar un 3-1. Para ellos, la final del Bernabéu es una obsesión por su antimadridismo". Se nota que il traduttore conoce magníficamente bien al Fútbol Club Barcelona: sueño contra obsesión.

Y razón no le falta a Mourinho cuando afirma que lo de la remuntada (y no digamos nada de la cassolada) suena un poco cutre. Si a tres socios del Real Madrid se les hubiera ocurrido irse por la noche al hotel del Olympique armados con unas rosquilleras, unos pinchos de fondue, unos vaciadores de verduras y cinco o seis sartenes antiadherentes con el objetivo final de armar mucho jaleo y así impedir que Lisandro conciliara el sueño, estoy convencido de que Larry King habría abierto con ellos su show de la CNN. Cuando en Madrid se apela al "espíritu de Juanito" o a Sergio Ramos se le ocurre decir (que en realidad no fue así) que van a ganar por 3-0, eso es el circo de la capital, pero cuando tres zumbados se marchan al hotel del Inter, el club vende camisetas y saca vídeos, llaveritos y pins conmemorativos, y Piqué (el mismo del "tú eres muy cortito chaval" dirigido a un futbolista del Xerez) dice que tienen que conseguir que los italianos odien su profesión, eso es cool y queda guay. Pues no. Ni cool ni guay sino más bien hortera pera.

En cuanto al partido y a la final del 22-M, yo sigo pensando exactamente lo mismo: el Barcelona es el gran favorito. Si al equipo de Guardiola se le da bien, no veo ahora mismo a ningún equipo que pueda plantearle batalla. Lo que sucede es que el Espanyol de Pochettino abrió una vía desconocida hasta la fecha que luego siguieron, aunque con suerte desigual, tanto Mourinho como Gorosito. Supongo que el Barcelona saldrá a jugar con mucha vivacidad desde el primer minuto, tratando de ensanchar el campo lo máximo posible y asociándose rápido y al toque, que es lo que se le da bien; y estoy convencido de que el Inter saldrá juntito, apretadito, intentando que corra el reloj y que se juegue poco a ese fútbol, y rezando para que Milito o Eto'o, que son dos flechas, cacen alguna al vuelo. Mourinho jugará con la obsesión antimadridista que constriñe al barcelonismo. Para el Inter es sólo un partido de fútbol. Al Barcelona le va la vida.
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