El penúltimo raulista vivo

Recondita Armonia

No es lo mismo para un tenor cantar Recondita Armonia de Giacomo Puccini en la ducha de casa que hacerlo en La Scala de Milán. Tras una temporada triunfal, el Barcelona llegaba al estadio Santiago Bernabéu. El caso es que en el mes de diciembre nadie habría dado un euro por el Real Madrid, pero la Liga llegaba más viva que nunca al estadio blanco. Consciente de que el Bernabéu es al fútbol lo que La Scala a la ópera, Guardiola salió absolutamente con todo. El Bernabéu dictamina, examina, aprueba o suspende, analiza y, al fin, aplaude o abuchea. Durante 1635 minutos, los que van desde el minuto uno del partido contra el Valencia de la primera vuelta hasta el minuto quince del partido contra el Barcelona de la segunda, al Real Madrid sólo le sostuvieron la fe y la dignidad de la historia más grande del fútbol mundial. Hoy, ante el mejor equipo del mundo, la fe y la dignidad no fueron suficientes.

Desconozco la nota que el Bernabéu le pondrá al Barcelona aunque estoy seguro de que será muy alta porque el estadio que ha visto el mejor fútbol del mundo suele ser muy generoso con sus rivales; yo, por mi parte, le pongo un sobresaliente. Guardiola tiene arriba a cinco futbolistas (Messi, Iniesta, Xavi, Henry y Eto'o) de los que quitan el hipo, jugadores que están llamados a hacer historia grande. Pero, más allá de que Ramos se crea Beckenbauer o que a Gago le superen todos y cada uno de los partidos en los que hay algo en juego, que en el Madrid suelen ser muchos, al Real también le pongo un sobresaliente. Sobresaliente en orgullo. Sobresaliente en casta. Sobresaliente en honradez. Sobresaliente en dignidad. Insuficiente en fútbol, sobresaliente en todo lo demás. El Real Madrid se lo jugaba todo a cara o cruz y salió cruz. Pero, hasta el 2-4, el Madrid no le hizo la ola al Barça y eso es digno de aplaudir.

El Barcelona cantó hoy Recondita Armonia en La Scala futbolística y lo hizo a la perfección. Recondita armonia di bellezze diverse! È bruna Floria, l'ardente amante mía, e te, beltade ignota cinta di chiome bionde!... Este Real Madrid actual simplemente no tiene garganta y pulmones para alcanzar esos tonos tan altos. La fe movió montañas durante tanto tiempo que al final nos olvidamos de lo bien que puede llegar a jugar este equipo. Y a falta de cuatro partidos para la conclusión del campeonato, cuando la distancia del líder con respecto al Madrid vuelve a incrementarse hasta los 7 puntos, el Barça tiene otra vez el título en su mano lo que no significa en absoluto que lo haya ganado ya. Que a nadie le quepa la menor duda de que el mejor club de fútbol del siglo XX seguirá luchando hasta el último segundo del último minuto del último partido. Aunque, tal y como quedó demostrado hoy, con las gónadas sólo no se canta un aria perfecta. Florentino, ya puedes dar el paso. Mario Cavaradossi no se merece menos.
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