El penúltimo raulista vivo

Rebelde (con o sin causa) Modric

Era de esperar que, tarde o temprano, acabaran emplumando al Real Madrid por los actos de Luka Modric, el último de los cuales ha sido de una violencia extrema al negarse directamentea viajar con el Tottenham a la gira por Estados Unidos. Quedándose en tierra, el croata, que ya ha dicho por activa y por pasiva que se quiere marchar, ha optado por ponerse una vez colorado antes que cien amarillo. No es, por supuesto, la primera vez ni tampoco será la última que un futbolista profesional de élite se declara en rebeldía; tampoco es la primera vez que un jugador manifiesta que sus jefes le dijeron que, llegado el hipotético caso, se mostrarían benevolente con él si quien llamaba a su puerta no era otro que el Real Madrid; el club blanco también ha sufrido esta situación en sus propias carnes, y me viene ahora a la memoria el caso de Claude Makelele, y al final acaba resultando imposible retener a un deportista contra su voluntad porque, como bien dice Enrique Cerezo, los futbolistas acaban jugando allí donde quieren jugar.

Y Modric, qué le vamos a hacer, quiere jugar en el Real Madrid, mejorando así económicamente (sólo al Barcelona se le ocurre pedirle a un jugador que se rebaje el sueldo) y pegando un salto deportivo que, de cerrarse la operación, le llevará directamente a lo más alto del escalafón futbolístico. No creo que se trate de dinero porque Daniel Levy, el propietario del club inglés, parece tenerlo por castigo divino. Salvo en las últimas operaciones, en las que el Real ha andado listo, en el Madrid están más que acostumbrados a vender barato y a comprar muy caro; un jugador que vale 30 para todo el mundo pasa a costar 40 por arte de magia si se trata del Madrid (que le pregunten, por ejemplo, a Villa) y eso es lo que al parecer ha sucedido en el "affaire Modric", que alguien pidió una cantidad X de dinero y, viendo el interés blanco por hacerse con el fenomenal jugador, luego pidió X+Y, y Florentino Pérez se ha plantado en la ecuación.

Ya dije el otro día que la cosa no sería sencilla porque nunca lo es cuando el Real Madrid anda por medio. Y también comenté que me parecía lógico y natural que el Tottenham tratara de sacarle a Modric el mayor rédito económico del mismo modo que me parece normal que el jugador, probablemente con el visto bueno madridista, esté jugando con los nervios de Villas Boas y el miedo del club a tener que acabar comiéndose a un futbolista que se ha mostrado públicamente en rebeldía porque se quiere largar con viento fresco. No parecen tampoco pocos 35 millones de euros por un futbolista, y menos aún en los tiempos de crisis que corren; aunque no soy yo, por supuesto, quien ha de ponerle precio al bueno de Modric sino los propietarios de su ficha; pero, ¡de ahí a echarle la culpa al Madrid porque el croata no coja el avión!...

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