El penúltimo raulista vivo

Real Madrid y Barcelona ante el coronavirus: todo está en Samaniego

En plena crisis del coronavirus, y mientras que el Real Madrid es noticia por su donación (hecha pública por la vicealcaldesa de la capital, Begoña Villacís) de 350.000 euros destinados a financiar proyectos de investigación sobre el Covid-19, el Barcelona lo es por el Expediente de Regulación Temporal de Empleo al que pretende someter a sus empleados, empezando, por supuesto, por los más cualificados, que son los futbolistas. Llamémosle X, llamémosle ERTE, IRTE o URTE, pero, sea como fuere, lo que Bartomeu le ha pedido a sus jugadores es que, al menos mientras dure el estado de alarma, que en principio está decretado hasta el 11 de abril, se aprieten el cinturón.

El lunes, en El Primer Palo, Marçal Lorente nos decía que no era un ERTE como tal, un ERTE en sentido estricto, pero lo es, vaya que si lo es. Y, a propósito de la iniciativa que encabezan en Europa el Barcelona o el Bayern, nos comentaba que la de la rebaja salarial circunstancial iba a ser la norma general aplicable a todos los clubes de fútbol. Y yo no lo tengo tan claro. Vamos, ni yo ni tampoco la federación o la Asociación de Futbolistas, que ya ha advertido que el estado de alarma no conlleva un estado de ilegalidad y que ha denunciado que ha habido clubes que no han notificado correctamente a sus jugadores la apertura del expediente.

El Barcelona tenía un problemazo porque el 61% de su presupuesto se lo come el sueldo de los jugadores, pero ahora tiene un problemón porque, al menos durante tres semanas, aunque será por más tiempo, el fútbol va a parar y, por lo tanto, no va a generar ingresos por venta de entradas ni venta de camisetas ni publicidad. El cálculo que ha hecho, así, a vuelapluma, el Barcelona es que, si al final se levanta el estado de alarma el 11 de abril, se habrán perdido al menos 150 millones de euros. Si Bartomeu ya iba con el gancho, ahora mucho más. ¿Qué han dicho los jugadores en esta primera acometida de la directiva? Pues han dicho que verdes las han segado, que cuenta la leyenda que es precisamente lo que el Conde Olivares le respondió al Rey Carlos I cuando Su Majestad le pidió que le presentase a su novia para saludarla: &Alteza, verdes las han segado&. Pues aquí igual de verdes.

El coronavirus nos ha pillado a todos de improviso y en fuera de juego... pero al Barcelona mucho más. Y es que, y por poner sólo tres ejemplos, Leo Messi cobra 8,3 millones de euros brutos mensuales mientras que Griezmann o Suárez ingresan algo menos de 3. Mientras que el Barcelona se ha comportado como una cigarra, el Real Madrid lo ha hecho como una hormiga. Por ejemplo: si Neymar no fichó por el Madrid fue simple y llanamente porque Florentino Pérez se negó en redondo a soltar sobres por todos los lados, que es un motivo muy similar a por el cual Mbappé no está vistiendo ya de blanco a estas alturas. Florentino no quiso gripar el motor del club mientras que Bartomeu no tuvo el menor inconveniente en seguir acelerando, probablemente con la vista puesta en el corto plazo y en que él dejará pronto de ser presidente.

El ERTE es complicado de aplicar, tiene que estar bien razonado y bien explicado a las partes. La razón, en este caso, está clara, pero si los futbolistas no ponen de su parte será complicado que vaya hacia adelante. Durante mucho tiempo pareciera que el Barcelona fuera una máquina de churros y que podía fichar a cualquiera. Nunca se acababa el dinero, nunca. Y, de ser criticado por tirarle a todos, Florentino pasó a ser criticado por no tirarle a casi ninguno, el último de ellos Haaland, al que el Borussia sí untó como Raiola solicitó que se hiciera. No descubro nada nuevo si digo que Florentino Pérez es un empresario sagaz y con olfato y que sabe manejar mejor que nadie los tiempos, aunque ni siquiera el más florentinista de sus defensores podría llegar a sugerir que intuyó que una pandemia mundial fuera a provocar una crisis económica universal. Pero, aun sin intuirlo, la hormiguita se preparó por si llegaban a caer algún día chuzos de punta, y ya están cayendo, mientras que la cigarra se lo pulió todo pensando en que siempre iba a lucir el sol. Todo está al final en Félix María Samaniego.

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