El penúltimo raulista vivo

Real Madrid: para experimentar... con gaseosa

Sobre todas las cosas puede haber (debe haber) diversidad de opiniones, también, por supuesto, sobre el Real Madrid, sobre lo que le ha pasado esta temporada y sobre cómo reconstruir el equipo y alrededor de quién o quienes hacerlo. Anoche en El Chiringuito, Tomás Roncero y yo mismo protagonizamos un acalorado debate acerca del equipo que ambos llevamos en el corazón, y a mí me gustaría ampliar aquí algo de lo que dije allí, más que nada porque en un minuto es más difícil hacerse entender que en diez. Lo que yo dije es que eso de que el Real Madrid debe ganar siempre todas las competiciones está muy bien como eslogan de campaña pero todos sabemos que es imposible. Está el Real Madrid, que en mi opinión es el club deportivo más importante de la historia, y están muchos más equipos que se refuerzan tanto o más que el Real Madrid y que, en muchos casos, tienen la chequera más amplia incluso que la del club más valioso del mundo, que es un dato que se ha conocido hoy mismo. Decía Mike Tyson que en el boxeo todo el mundo tiene un plan hasta que recibe el primer golpe, y en el fútbol sucede igual. El Real Madrid tiene el plan de ganarlo todo siempre pero, precisamente porque se trata del Real Madrid, enfrente va a tener equipos que quieren demostrarle al mundo que pueden ser mejores que el mejor.

El hecho de que el Real Madrid haya ganado a lo largo de su historia 33 Ligas y 13 Copas de Europa tiene poco o nada que ver con la exigencia de sus socios y aficionados. La exigencia de los socios y aficionados del Barça, por poner un ejemplo, también es máxima y, pese a ello, el Barça tiene siete Ligas ocho 8 Copas de Europa menos que el Real Madrid. El nivel de exigencia del propietario del PSG es total, lo ambiciona todo, lleva años tratando de ganar una Champions... pero no lo consigue. Las 33 Ligas y las 13 Copas de Europa son fruto más que de la exigencia, que como en la legión se supone, de la calidad; el Real Madrid siempre ha querido tener a los mejores y muchas veces, aunque no todas, lo ha conseguido. Si el Real Madrid hubiera ganado las 13 Copas de Europa gracias a que en el Bernabéu se les exige mucho a sus jugadores deberíamos deducir que de 1966, que fue el año en el que se ganó La Sexta, a 1998, que fue el año de La Séptima, la afición del Real Madrid no fue nada exigente, y no es cierto: la afición lo quería ganar todo... pero en el equipo o bien no estaban los mejores o simplemente se tenía mala suerte.

Un crío que tenga ahora 5 años y al que su padre haya hecho socio del Real Madrid ha visto ya a su equipo ganar cuatro Copas de Europa, tres de ellas de forma y manera consecutiva. Yo pertenezco a una generación que tardó 32 años en volver a ver a su equipo ganar una Copa de Europa y sinceramente no sé si volveré a ver al Madrid ganar tres seguidas, ojalá. Quiero decir que, desde 1902, los madridistas hemos visto más temporadas como la actual que temporadas como la anterior, en la que se ganó la Champions, y muchas más que la anterior a la anterior, en la que se lograron Liga y Copa de Europa. Es muy difícil ganar, muy difícil. Y aunque es claramente el objetivo del Real Madrid, todos quieren ganar siempre.

También es impopular decir que el Real Madrid no va a ganar La Decimocuarta con un tridente formado por Vinicius, Rodrygo y Brahim; los tres son unos futbolistas fantásticos y seguro que romperán en estrellas, pero aún son esos proyectos de jugador que algún día, no dentro de mucho tiempo, acabarán ayudando al Madrid a intentar ganarlo todo. Pero si Zidane quiere la Liga, y la quiere, es normal que, para acompañar a Benzema, exija a Hazard y a Mbappé, incluso a Salah. O a Neymar. La Premier a lo mejor la ganas con críos, la Liga francesa muy probablemente y la holandesa seguro, pero en la española te las vas a ver a diario con un equipo que tiene a Messi, Suárez, Dembélé y muy probablemente a Griezmann. Pocas bromitas con eso. Vinicius puede ayudar, seguro que Brahim aportará su granito de arena, pero el pecado del Real Madrid de estos últimos años ha sido probablemente cargar la mano a la hora de traer a jugadores demasiado tiernos.

Es difícil para mí hablar de Reguilón. El chaval ha hecho una temporada fantástica y ha suplido el pésimo momento de forma de Marcelo con un carácter impresionante y además su comportamiento ha sido irreprochable, pero de Ferland Mendy, que es el que gusta a Zidane, dicen que es como Marcelo en ataque y como el mejor Chivu en defensa. Yo entiendo que Zidane quiera a Mendy por mucho que Reguilón sea de la cantera, del mismo modo que comprendo que el Barça prefiera a De Ligt antes que a Chumi. Efectivamente, el proyecto del Real Madrid ha sido siempre el de ganarlo todo, y ahora sólo queda definir con quién hacerlo: si con Hazard o con Brahim, si con Neymar o con Vinicius, si con Salah o con Rodrigo. O si hacerlo con una acertada, ajustada y exacta mezcla de ambos. Porque, queridos amigos, ya no se puede fallar y para experimentar... la gaseosa.

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