El penúltimo raulista vivo

Real Madrid: los muertos que vos matáis gozan de buena salud

La clave del Paris Saint-Germain de Emery (¿jugaría igual este equipo con Klopp, por ejemplo?) que vimos anoche en el Bernabéu se la dio al entrenador guipuzcoano uno de sus propios jugadores, Rabiot, precisamente el autor del gol del equipo francés: "Es fácil marcarle ocho goles al Dijon". En la víspera del partido el entrenador vasco dijo que llevaba un año preparando el encuentro de ayer. Un año para dejar a Di María en el banquillo. Un año para sentar a Thiago Silva. Un año para sustituir a Cavani, el máximo goleador histórico del PSG, y sustituirlo por Meunier. En definitiva, un año tirado a la basura en noventa minutos. Yo creo que mientras Emery justificaba en la sala de prensa la derrota de su equipo por la actuación del colegiado, que estuvo correcto en casi todas sus decisiones, pensaba al mismo tiempo que si en el avión de vuelta a París viajaban 30 pasajeros pero sólo había 29 paracaídas, el jeque lo tenía claro.

Es curioso que Emery, a quien le huele definitivamente la cabeza a pólvora, callase en su día después del atraco al furgón blindado del Camp Nou y salte precisamente ahora a la palestra por una actuación arbitral que, repasada jugada a jugada, a lo mejor perjudicó más al Madrid que al PSG. Emery lo tiene en chino y no porque Al Khelaifi esté empezando a hartarse de él ni tampoco porque sus propios jugadores dejen entrever que la táctica no fue la más correcta; si Emery está en la picota no es por lo que digan o dejen de decir los medios franceses, no, qué va, sino porque las mujeres de sus futbolistas empiezan a criticarle abiertamente: así empezó a tambalearse el Imperio Romano.

Por supuesto que el PSG tiene poderío para remontar la eliminatoria y dejar fuera de los cuartos al Madrid: este partido, como el resto, dura 180 minutos. Pero mis dos titulares de lo visto ayer son los siguientes: "Este muerto está muy vivo" y "Mucho arroz para tan poco pollo". Me sorprende que algunos colegas se sorprendan a su vez de la comunión que existe entre el equipo que ha ganado doce veces la Copa de Europa... y la Copa de Europa. Me parece que esta plantilla siente que le debe una a Zidane (el gesto de Marcelo en el tercer gol es definitivo) y que va a hacer todo lo posible por abonársela cuanto antes; al Real Madrid llevan enterrándolo desde un año antes de su fundación en 1902, y ahí sigue. Y Rabiot tiene razón: el Dijon, que ha respondido con mucha gracia a su palito nocturno, no es el vigente campeón español, europeo y mundial.

A continuación