El penúltimo raulista vivo

Raúl nunca tuvo ninguna posibilidad

Dejaron morir en la orilla, que es por cierto la forma más cruel de dejar morir algo o a alguien, la candidatura de Raúl González Blanco al Príncipe de Asturias de los Deportes. Me ha sorprendido gratamente, eso sí, que su nombre haya alcanzado la ronda final, y que únicamente un mito del deporte mundial como Gebrselassie haya conseguido tumbarle. Estoy convencido de que quien propusiera en su día el nombre de Raúl lo hizo con la mejor de sus intenciones y creyendo, como yo creo firmemente, que el ex capitán del Real Madrid encarna como nadie los valores que la Fundación dice defender y promulgar. Más allá de lo que Raúl hizo por su club y por la selección nacional, a la que adora, este hombre ha sido y sigue siendo un ejemplo a seguir por todos esos niños que a la hora de buscar una guía para su vida fijan su mirada en los deportistas de élite.

Decía que quien propusiera el nombre de Raúl lo haría con la mejor intención, pero el resultado ha sido, y no me refiero a la merecidísima victoria del atleta etíope, contraproducente y poco edificante en líneas generales puesto que ha vuelto a dejar traslucir lo peor de nosotros mismos, el revanchismo más abyecto, el odio más mediocre, la peor de nuestras caras. Yo sí sé de dónde procede semejante inquina: Raúl, que siempre tuvo un comportamiento ejemplar dentro y fuera de los terrenos de juego, sigue pagando facturas a algunos colegas de la prensa deportiva que tuvieron que convivir casi a diario con él; servidor ha oído mil veces las quejas de determinados periodistas, alineados casi todos del lado de un ex seleccionador, y les ha visto cambiar de color sólo con nombrarle.

Sobraba, pues, la candidatura de un jugador de fútbol que, quieran o no, hace ya mucho tiempo que está por encima del bien y del mal. Y sobraba porque ha dejado escapar los gases más nauseabundos por las redes sociales y porque bastaba con echarle un vistazo a los miembros del jurado para darse cuenta de que no tenía ninguna posibilidad real. ¿Cómo iba a ganar Raúl el premio Príncipe de Asturias estando Josep Lluis Vilaseca i Guasch o José María Casanovas i Punti entre los otorgantes?... La única duda que tengo es si hay más culés en el organigrama de la UEFA o en el jurado de los Príncipe de Asturias de los Deportes. La orilla no está mal. Vilaseca y Casanovas siempre podrán decir que Raúl se impuso a Edurne Pasabán. Yo propondría para el año que viene la candidatura de José Mourinho.

A continuación