El penúltimo raulista vivo

Raúl, eternamente joven

Mi amigo Menottinto dice, no exento del todo de razón, que se tarda cinco minutos en escribir un artículo sobre Raúl. A lo que él se refiere, imagino, es a que de R.G.B. ya se ha dicho absolutamente todo y que no hay nada nuevo que añadir: se ha dicho que es el más grande, se ha dicho que no lo es, también que no era un futbolista diez en nada pero sí un ocho en todo, se ha hablado de su capacidad de concentración, de su gusto por el esfuerzo y el trabajo diarios, se le ha comparado con Guti, se ha razonado por qué debería llamarle Del Bosque a la selección y por qué no debería hacerlo y hasta se ha hablado de aquella famosa cámara hiperbárica que era capaz por sí sola de mantener al 7 eternamente joven, como si su estajanovismo no tuviera nada que ver en ese particular milagro del pan y los peces trasladado a un terreno de juego.

Como ya se ha dicho todo sobre Raúl también se ha comentado, claro, su indigna salida de la selección con Luis y el mantenimiento por parte de su sucesor, Del Bosque, de ese estado de las cosas con el que yo no puedo, no debo y no quiero estar de acuerdo. De Aragonés y sus satélites ya lo dije todo, pero con Vicente no he cargado hasta ahora demasiado a mano en este asunto a la espera de algún gesto, algún regalo, alguna pista, un poquito de cariño... Nada de nada, el silencio administrativo más profesional y menos cercano que uno pudiera imaginarse, y más viniendo de alguien que si por algo se caracteriza es por su gran humanidad. Del Bosque, que heredó la ausencia de Raúl, se ha limitado a hacer de portero de discoteca y a repetir cansinamente eso de "quien tiene pase, pasa, y quien no tiene pase no pasa"... Y, ¿por qué no habría de pasar Raúl? ¿No se lo gana sobre el campo? ¿Es la edad o qué es? ¿Echamos un vistazo a las edades de todos los seleccionadores nacionales del mundo?

Yo, como el maestro Francisco Umbral, vengo hoy aquí a hablar de mi libro. Porque, por mucho que se empeñe en ello gente sin educación y sin principios futbolísticos, Raúl no es un jubilado, no es un jugador que asoma la cabeza por una esquinita del NO-DO sino un pesado sorprendente, admirable y tenaz, una máquina humana de echar abajo todos y cada uno de los tópicos existentes sobre la materia. La pregunta es la siguiente: Raúl convocado por Del Bosque, ¿en sustitución de quién?... La respuesta justa, y por lo tanto la única respuesta posible, es: "en sustitución de cualquiera que en el momento de confeccionar la lista esté peor que él". Lo contrario es una monserga, un cuento chino, otra burla más. El seleccionador no puede esconderse detrás de la sombra de su antecesor en el cargo. Que explique Vicente por qué, siendo como es seleccionable, no se convoca a Raúl. Su exhibición de anoche bien merece que la administración rompa su silencio. De lo contrario habrá que deducir que se da por debatida la existencia de futbolistas españoles de primera y de segunda y, por lo tanto, también la de seleccionadores con palabra y sin ella.

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