El penúltimo raulista vivo

Raúl, el héroe normal

La normalidad ha sido la seña de identidad del futbolista Raúl González Blanco a lo largo de estos últimos veintiún años de carrera profesional. Con normalidad le dijo a Jorge Valdano que le pusiera en el once titular si quería ganar paridos, con normalidad asumió que Luis Aragonés le cortara la cabeza, con normalidad promovió una rueda de prensa para salvar el trasero del seleccionador, con normalidad aceptó la suplencia (¡cuántos tendrían que aprender de él!) en el Real Madrid y respetó la decisión del entrenador y al compañero que entró por él, decidió marcharse con normalidad cuando supo de boca del propio Mourinho que su papel iba a ser secundario, se convirtió en un héroe normal en el Schalke 04, el equipo de los mineros, y con normalidad ha conquistado la NASL para el Cosmos, el equipo por el que pasaron Pelé, Neeskens, Cantona o Carlos Alberto, entre otros galácticos.

Resulta francamente llamativo comprobar cómo los mismos que le fustigaron en vida deportiva, los mismos que le llamaban Baúl con desprecio, los mismos que festejaron por todo lo alto y con una copita de Tattinger su ausencia de la selección, los mismos que no tuvieron reparo alguno en atribuir con descaro y sinvergonzonería los éxitos de España en la Eurocopa y el Mundial precisamente a su ausencia, acuden ahora en masa al funeral futbolístico de Raúl, y lo hacen además con una ramita de olivo en la mano. Supongo que Raúl, el héroe normal, sonreirá para sus adentros y observará la escena... por supuesto con normalidad. Es éste un comportamiento muy español: a Raúl le fueron acorralando, le fueron arrinconando contra la pared, los mismos que hoy le llaman "leyenda" en la portada.

Cuando el héroe normal anunció hace algunos días que se retiraba del fútbol en activo, que colgaba las botas, que lo dejaba, aquellos que hoy no ahorran en elogios desmedidos y que hasta hace poco no escatimaban en desprecios abusivos, exigieron que Raúl volviera cuanto antes a España para ser elegido entrenador del primer equipo, director deportivo, presidente, primer ministro, presidente de la República, secretario general de la ONU, Papa en lugar del Papa... Cabe esperar que, como siempre, Raúl se tome estas reacciones tan disparatadas con una normalidad absoluta y total y regrese a España cuando tenga que volver para hacer en el momento oportuno lo que él crea que deba hacer. Con normalidad.

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