El penúltimo raulista vivo

Raúl, el gran manipulador

Recientemente, supongo, porque ya no me acuerdo bien, a propósito de unas declaraciones de nuevo ejemplares de Raúl acerca de su posible suplencia en el equipo y cómo encajaría en el futuro el papel de actor de reparto uno que había ganado 5 Oscars como actor principal, solté en la radio que el capitán del Real Madrid era un auténtico caradura, un sinvergüenza sin escrúpulos, y que Florentino Pérez debería tomar de inmediato cartas en el asunto si no quería perder autoridad ante sus socios. Debieron pasar dos o tres días cuando de repente recibí el e-mail de un veterano aficionado madridista poniéndome literalmente a parir por decir aquella sarta de estupideces "sobre don Raúl González Blanco" y advirtiéndome que exigiría de inmediato mi cese como responsable del programa de deportes de Madrid. Me di cuenta entonces de que, efectivamente, la ironía no funcionaba en la radio.
 
Sólo recibí aquella airadísima protesta, de modo que, puesto que en el e-mail venía un número de teléfono, llamé al oyente: "¿Suele usted escucharme?"... "Le escucho desde hace diez años"... "¿Me lee usted"?... "Todos los días"... "Entonces, ¿cómo pudo pensar que decía en serio todo aquello?"... No creo que el más recalcitrante de los antiraulistas haya recibido jamás un e-mail tan duro como el que yo recibí aquel día... ¡por criticar a Raúl!... Grandísima paradoja. Transcurridos algunos meses desde aquel "incidente" y una vez confirmados los peores augurios, que el propio capitán madridista veía venir, en cuanto a que el "titularísimo" pasaría al banquillo de los suplentes, he de reconocer, no sin cierta tristeza, que me equivoqué con Raúl y que tenían toda la razón del mundo aquellos profetas que se tiraron 5 años (1999-2004) jubilándole, y luego otros 5 años más (2004-2009) advirtiéndonos a los habitantes de la Comunidad de Madrid de los desagradabilísimos riesgos físicos e incluso psíquicos que correríamos en cuanto el 7 supiera que no iba a jugar con regularidad. Su cólera no tendría fin ni nosotros encontraríamos búnkeres suficientes ni lo bastante seguros para resguardarnos de los vómitos de fuego y de la saliva de lava que arrojaría sobre nosotros el gran capitán.

Y así ha sido. Al César lo que es del César: estaban en lo cierto los profetas y yo estaba lamentablemente equivocado. De hecho, escribo este artículo desde un refugio a prueba de bombas situado en la sierra de Guadarrama. Y no daré más datos porque me juego el pellejo. Desde que se enteró de que iba a ser suplente no ha habido ni un sólo día, ni uno sólo, en que Raúl no haya dado motivos para su expulsión inmediata del Real Madrid. Escándalo tras escándalo, ruedas de prensa en las que arremetía contra el entrenador y contra sus compañeros, conspiraciones varias... Raúl fue un gran futbolista pero he de constatar el hecho de que ahora se ha transformado en un problema. Podrán entender la enorme decepción personal que me he llevado al conocer la auténtica cara del señor González Blanco. Y si los profetas tenían razón con esto, ¿por qué no habrían de tenerla también los satélites que Luis Aragonés tiene diseminados por la prensa deportiva con aquellas acusaciones de sublevación?... Ni homenaje ni leches: a la puñetera calle por la puerta de atrás. Desde mañana mismo este blog pasará a llamarse El penúltimo higuainista vivo. Que alguien impida que este individuo vuelva a vestir jamás la camiseta del Real Madrid. Ojo, llaman a la puerta... ¿Quién será?... Lo confieso: tengo miedo. Si mañana no he vuelto...
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