El penúltimo raulista vivo

¡Rasca, mamá!

Qué mala suerte. El Real Madrid siempre llega tarde a todo lo bueno. Ahora que tiene más posesión que sus rivales (anoche el 62% por el 38% de su rival) eso ya no sirve para nada, está demodé en la prensa. Yo no vi tan mal al Madrid ni tan bien al Atleti y creo que la Supercopa española, sin duda alguna el menor de los torneos por los que compite este año el campeón de Europa, la ganaron los rojiblancos gracias a un clamoroso penalti no pitado en la ida del estadio Santiago Bernabéu y a dos minutos (los iniciales) de empanada mental en el estadio Vicente Calderón. Tan justo campeón es el equipo de Simeone como pudo haberlo sido el de Ancelotti aunque esta vez la balanza se inclinara del lado del primero de ellos. Felicidades.

¿Se acuerdan ustedes del anuncio del "¡rasca, mamá!"?... Pues a este Atleti hay que ganarle jugando mejor al fútbol y rascando tanto como lo hace él. Porque el Atleti rasca. No sé muy bien cómo o dónde trazar la frontera entre dureza y violencia, supongo que debería marcarla el colegiado; lo que sí me resulta paradójico es que Fernández Borbalán pitara 19 faltas en contra del Madrid y 17 en contra del Atleti y que, estando en el campo Raúl García, el único expulsado del encuentro fuera Modric. Hubo un día, hace ya muchos años, en que Raúl García no hizo falta... pero ese día no fue decididamente ayer. Para ganar al Atleti los jugadores del Real Madrid deben rascar tanto como ellos y Ancelotti tiene que convertirse en una fiera enjaulada en la banda como hace Simeone, de lo contrario lo tendrá complicado.

A mí, qué quieren que les diga, me gustó más el equipo que perdió. Hay quien comete la osadía de comparar este Atlético de Madrid con el Real Madrid de Mourinho pero entre el fútbol de uno y otro hay tantas semejanzas como pueda haber entre un Porsche y una bicicleta estática. En su crónica de hoy del partido, el reconocido antimadridista Santiago Segurola apunta que el Atlético ganó la Supercopa "con las mismas virtudes que les distinguieron la temporada anterior". A mí ya no me sorprende que un sector del periodismo deportivo vea virtudes en este Atlético cuando negó sistemáticamente el pan y la sal al Madrid de los 121 goles. Como lo de la posesión, que ya no vale. Ahora habrá que estar atentos para ver cuántos partidos de castigo le caen al Cholo por su zasca al cuarto árbitro. A Simeone, expulsado de cara a la galería puesto que siguió el partido desde donde le dio la real gana, le sustituyó el Mono Burgos, un "hombre tranquilo" a juicio de los comentaristas de Televisión Española. Y yo me pregunto: tranquilo, ¿comparado con quién?...

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