El penúltimo raulista vivo

Quiero pedirle perdón a Pellegrini

Quiero perdirle perdón a Pellegrini porque me he equivocado de medio a medio con él. Ayer, tras leer unas declaraciones suyas, vi la luz: "somos el mejor Madrid de los últimos quince años en todo". De los últimos quince años. Y en todo. Caramba con el entrenador chileno, y yo que pensaba que le faltaban un par de narices. Pues no sólo ha empeñado las suyas, sus narices, sino que al Monte de Piedad ha llevado también las de Jorge Valdano, Vicente del Bosque, Fabio Capello, Jupp Heynckes, John Toshack y Bernd Schuster, que me parece recordar que son los seis colegas suyos de profesión que, dirigiendo al Real Madrid desde 1995 y estando donde él está ahora mismo, han conseguido títulos para el club. Es una buena noticia para el Real Madrid, y yo me felicito por ello, que después de una inversión económica y de ilusión tan potente en un proyecto, su máximo responsable deportivo tenga el coraje de comprometerse a ganar la Liga y la Champions. Y eso, por supuesto, para abrir boca.

Esto es muy facilito. Si Pellegrini está diciendo en positivo que su Real Madrid es el "mejor en todo" desde hace tres lustros, también está afirmando en negativo que los equipos de cada uno de sus antecesores en el cargo eran peores en todo que el suyo. En todo. Y si equipos peores que el suyo en todo (no en algo sino en todo) fueron capaces de llevar 6 Ligas, 3 Champions League, 4 Supercopas de España, 2 Copas Intercontinentales y 1 Supercopa de Europa hasta las vitrinas del estadio Santiago Bernabéu, me limito a constatar que se está comprometiendo públicamente a superar también en todo a los anteriores. Doy por hecho que, puesto que nunca he tenido a Pellegrini por un rapsoda, un feriante o un vendedor de crecepelo barato, él habla en serio cuando dice esas cosas. Y ya que además de la seriedad le supongo al actual entrenador del Real Madrid la suficiente inteligencia para medir sus palabras, interpreto también que su arranque de ayer no se debe a un acceso repentino de soberbia contenida sino al contrato verbal que quiere adquirir un hombre que se viste por los pies y que se encuentra tan firmemente convencido de los réditos de su trabajo como para tranquilizar a los socios de la empresa para la que trabaja.

Es la hora de los valientes. Y si Manuel Pellegrini es capaz de dar un paso hacia adelante de semejantes proporciones y está en condiciones de confirmarle a los socios y aficionados que el Real Madrid Club de Fútbol tiene repartidos por todo el mundo que su equipo va a ganar la Liga y la Champions, con la evidente tranquilidad que eso conlleva para ellos y además en un momento de cierto nerviosismo, yo, que tengo fe en los hombres, también me comprometo a no volver a crtiticarle hasta que veamos el resultado de su nueva apuesta. Porque eso es al fin y al cabo lo que hizo ayer Pellegrini, otra apuesta como la de las concentraciones. Y si aquella le funcionó... De forma que no volverán a leerme ni una crítica hacia Pellegrini. Me costará. Será doloroso. Tendré que morderme mil veces la lengua y atarme otras tantas las manos. Estoy con Racine: ¿es una fe sincera la fe que no actúa?... Si Pellegrini afirma que el Real Madrid va a ganarlo todo a partir de ahora, ¿quién soy yo para enjuiciar a un hombre que se juega su palabra?... La forma que yo tengo de demostrar mi fe en don Manuel es pidiéndole perdón y garantizándole, al menos por mi parte, unos meses de marzo, abril y mayo absolutamente tranquilos. El asegura que la Liga y la Champions están en el bote y yo respondo amén y le doy las gracias por adelantado.
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