El penúltimo raulista vivo

Destruyendo a Bale

Vayan a YouTube y busquen "Gareth Bale". El galés es un futbolista desequilibrante, un potro de Cardiff, un jugador que comenzó como lateral y acabó como delantero total, uno de los mejores del mundo por cierto. Resulta emocionante ver jugar a Bale del mismo modo que lo era ver en acción a Le Tissier, ambos tocan la fibra del espectador. Y por eso le fichó el Madrid, para eso le trajo Florentino Pérez. De hecho, cuando el equipo ha corrido, Bale ha sido el futbolista del Tottenham que ganaba partidos él solito. Por lo demás, conviene recordar que Bale es zurdo y que, nada más llegar aquí y en vista de que Cristiano ocupaba esa banda, se le colocó sin anestesia en la derecha para que se fuera habituando a nuestra Liga: "Welcome to Spain". Ahora resulta cada vez más habitual eso de colocar a jugadores diestros por la izquierda; habitual sí, ideal no, de lo contrario no diríamos que un futbolista juega "a pie cambiado" cuando lo hace en una banda que no es la suya. A los mejores no les causa un problema grave, y Bale es uno de los mejores, pero en el horizonte merengue más cercano va cobrando poco a poco fuerza la idea de que Cristiano termine jugando como delantero centro y Bale pueda, al fin, ocupar la banda que le hizo mundialmente famoso.

Por la derecha, siendo como es un futbolista zurdo, y ocupado de interpretar a Stajánov para mayor gloria del tan cacareado "equilibrio" y del incomparable 4-4-2, que guía de repente nuestras vidas, Gareth Bale es otro futbolista distinto; no diré que, obligado a llevar todos esos pesados fardos en la espalda, Bale sea un mal jugador, nada de eso, simplemente certificaré que bajo esas circunstancias no puede ser el diamante que compró el Madrid. Aún así, y como repito que es uno de los mejores del mundo, el galés marca goles, asiste y gana partidos él solo. Pero hay que reconocer que es un auténtico milagro que un jugador al que se lastra tanto siga convirtiendo de vez en cuando el agua en vino y continúe multiplicando por tres los panes y los peces. Bale no es Pepe, ni tampoco Ramos. Bale no es Lucas Silva. Bale no es Illarramendi. Para que nos entendamos, Bale no es un Sorolla sino un Pollock, lo suyo nunca ha sido equilibrar sino justamente todo lo contrario, desequilibrar... al rival, hacerle añicos remando por la banda, romper los partidos, fulminarlos, acabar con ellos.

A nadie oí ayer diciendo que Benzema es el protegido de Florentino Pérez. El presidente del Real Madrid se ocupó personalmente del fichaje del francés, fue a las puertas de su casa a convencerle. Y, durante un tiempo, era habitual oír y leer que Benzema jugaba porque lo ordenaba el presidente. Hoy ya no, y anoche menos, claro. Pero como el descaro de algunos colegas es inacabable, ahora sí leo, y reconozco que no me sorprende, que "Florentino ha pagado 100 kilos por un jugador de 20". Este lento chirimiri, este calabobos de diseño, esta nueva operación cuyo único objetivo es hacer el mal por el mal, está empezando desafortunadamente a rendir pingües beneficios: anoche, por ejemplo, tres adoradores de Johnnie Walker hipnotizados por un editorial y dos programas de radio acabaron de cenar, cogieron su cochecito, se plantaron en Valdebebas, esperaron a que los jugadores salieran y la tomaron con Bale, a quien se dedicaron a insultar. Gracias a Dios no pasó nada, pero quién sabe... Benzema, sin embargo, pudo salir tranquilo porque ya no es el ahijado presidencial, dejó de ser el niño bonito de Florentino, ahora es un crack. La pregunta es: ¿Aguantará Gareth Bale una campaña que no va a escampar?... Tiene mala pinta, la verdad.

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