El penúltimo raulista vivo

¿Quién puede sentar a Cristiano?

Cuando uno tiene en su plantilla a un futbolista de la dimensión de Cristiano Ronaldo, que es el máximo goleador histórico del Real Madrid y de la Champions y que va camino de convertirse en el máximo goleador histórico de la Liga española, se sabe que no se cuenta sólo con un jugador de fútbol sino con algo más. En positivo, el plus de tener a un goleador como Cristiano ha salvado en infinidad de partidos a su equipo; por contra, en negativo, la falta de gol de uno de los goleadores más importantes de los últimos cincuenta años, se hace más evidente y se convierte en un problema que deberá gestionar Rafa Benítez. Es evidente que Cristiano no está al nivel superlativo de otros años y, aún así, el entrenador le alinea una y otra vez, y otra más... ¿Por qué? Porque el jugador se lo ha ganado, porque otras veces marcó la diferencia y porque retirarle ayer del campo probablemente no habría ganado los tres puntos, a lo mejor ni siquiera uno, y el técnico tendría dos problemas: la derrota... y Cristiano Ronaldo.

Así que, pese a su mal estado de forma actual, Benítez sigue alineando a Cristiano por la memoria; sí, sí, por la memoria. Me explico: si, finalizado el día, todos, desde jugadores a entrenadores, pasando por periodistas y aficionados, olvidáramos de repente lo aprendido y nos levantáramos al día siguiente sin saber, por ejemplo, quién es Cristiano y qué hizo en el pasado, el entrenador de turno lo tendría fácil: hoy por hoy, ahora mismo, Cristiano no está para jugar como titular. Pero no es así, y si Benítez (o, ya puestos, el mismísimo Ancelotti la temporada anterior, cuando Cristiano tampoco era el mismo de antaño) le sigue alineando es por la sencilla razón de que espera que en cualquier momento regrese la bestia portuguesa, el martillo pilón de Madeira, el devorador de registros, el ganador de tres Balones de Oro y cuatro Botas de Oro. Decir que lo sienten es fácil, lo verdaderamente difícil es sentarlo.

Cristiano no está bien y, aún así, lleva ocho goles en Liga (uno menos que Suárez, a quien todo el mundo alaba, y tres menos que Neymar, que está que se sale) y cinco en Champions (uno más que Lewandowski, dos más que Suárez y tres más que Morata o Griezmann), así que por la depresión de Cristiano estaría dispuesto a matar el noventa por ciento de los goleadores mundiales. Por físico, cada día que pase será más difícil que Cristiano vuelva a ser Cristiano y, pese a todo, si el entrenador le convence del nuevo papel que inevitablemente estará llamado a desempeñar en el equipo, seguirá marcando goles como churros y como la máquina trituradora que nunca ha dejado de ser. A Rafa Benítez le ha tocado este gordo de la lotería consistente en tener que lidiar con un futbolista muy complicado, un chico que ya no va a cambiar, y en una situación además que no es la ideal. Del éxito individual que Rafa tenga en esta misión dependerá en gran medida el éxito general del equipo blanco esta temporada.

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