El penúltimo raulista vivo

Quién es D'Hubert y quién Feraud

Esta carrera que sostienen Barcelona y Real Madrid por la Liga, cada uno con sus armas por supuesto, me recuerda cada vez más a aquel cuento de Joseph Conrad titulado Los Duelistas, que mucho tiempo después convirtiera Ridley Scott en una magnífica película. Sólo queda por dilucidar quién es D'Hubert y quién Feraud, aunque para el caso que nos ocupa yo me inclinaría por pensar que el Barça de Guardiola es el elegante D'Hubert mientras que el Madrid de Juande es el colérico Feraud, capaz de perseguir y retar al primero durante años y hasta sus últimas consecuencias. No sale muy favorecido el Real, lo reconozco, con este improvisado reparto de papeles puesto que el personaje interpretado por Harvey Keitel en la ópera prima del director de Blade Runner, Alien o Gladiator es un pendenciero con tintes psicópatas, pero, como en la Liga, en el cuento de Conrad sólo hay dos protagonistas.

No me negarán, sin embargo, que esta caza merengue del Barcelona, con los elementos en su contra, desde el fútbol hasta las matemáticas, y con todo el mundo aconsejándole que no se levante más de la lona, que lo suyo es imposible, que tiene todas las de perder, está caracterizada por un frenesí que hipnotiza y, por qué no, mete el miedo en el cuerpo a sus rivales por mucho que éstos tengan lo suyo seguro. Sólo si interpretamos con esa clave el alocado final de Liga al que estamos asistiendo, con los dos primeros ganándolo todo pero cada vez con menos partidos por delante, y con el Real Madrid acosando a los azulgrana y esperando a que llegue el partido del estadio Santiago Bernabéu, podemos comprender que alguien tan caballeroso como Pep Guardiola, el representante del fair play en España y del seny en Cataluña, un hombre que nunca hablará de los árbitros según él mismo, lo haga a renglón seguido de la actuación de Turienzo Alvarez, ciertamente desafortunado al no pitar dos penalties claros contra el Getafe y no conceder tampoco un gol legal de Messi, advirtiendo que aquí todo el mundo se juega mucho "y no sólo el Real Madrid".

Ese "y no sólo el Real Madrid" es el que a mí me tiene con la mosca detrás de la oreja y me hace intuir que en el fondo Guardiola, que hace dos jornadas sacó ya la calculadora, no las tiene todas consigo. Menudo villarato de chicha y nabo este que consiente que Turienzo castigue de esa forma al equipo que Villar tiene recomendado para la Liga. De sobra es conocida mi opinión acerca de las conspiraciones y los enjuagues nocturnos, pero si no creo que exista empujoncito federativo al Barcelona, y eso a pesar de la cadena de beneficios arbitrales que el equipo del señor Guardiola ha recibido a lo largo de la presente campaña, mucho menos pienso que nadie, y menos que nadie el entrenador del Barça, pueda deslizar la idea de que de repente el beneficiado vaya a ser otro. Xavi dice, y dice bien, que en el Madrid hablan de la hipótesis mientras que ellos lo hacen de los seis puntos de ventaja. Es lo que le queda al Real después de un inicio de campeonato tan lamentable, agarrarse a la hipótesis como si de un clavo ardiendo se tratara. Asistamos pues mientras dure al espectáculo un tanto desenfrenado de la persecución del Madrid al Barça, dejando a un lado a los árbitros, que son malos pero honrados. Salvo, por supuesto, que Guardiola aporte pruebas en sentido contrario.
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