El penúltimo raulista vivo

Queda un susto

Queda un susto. Florentino Pérez dijo nada más acceder a la presidencia del Real Madrid que el club se vería obligado a realizar en un año la inversión de tres. De tres... del Madrid, por supuesto. En un par de meses, el Real se ha gastado el presupuesto del Jerez para los próximos veinte años. El Jerez, y nos lo confesaba anoche en El Tirachinas su propio entrenador, tiene un presupuesto de un Ronaldo: 9 millones de euros. Por eso convenía aclarar que cuando Florentino decía que el Madrid debería hacer en un año la inversión de tres, el presidente del club se estaba refiriendo a los años del Real y no por ejemplo a los del Jerez que son bastante más modestos. Aún así, y después de un esfuerzo inversor tan despampanante, yo creo que al jefe madridista le sigue rondando por la cabeza la idea de pegarle un susto a alguien. Ya se lo dio a Gaspart con Figo, a Laporta con Beckham y a Moratti con Ronaldo. Paloma Gómez Borrero me contó anoche que el presidente del Inter sigue sin comprender por qué se marchó el brasileño.

Con todo esto quiero decir que el proyecto de Florentino es realmente espectacular pero no ha dado ningún susto a nadie. Todos dábamos por hecho que, en el caso de que ganara las elecciones, F.P. traería a Kaká y Cristiano Ronaldo, así de elevado estaba el listón. Benzema, Granero, Alonso, Albiol y Arbeloa son todos unos fenomenales jugadores y seguro que van a darle muchas alegrías a los aficionados merengues pero no entran en la categoría de susto. Indudablemente, conociéndole un poquito, el susto se lo habría querido dar Florentino a Laporta con Messi o Iniesta pero, puesto que ambos son imposibles, yo creo que el susto que quiere darnos a todos el presidente del Real, y a Karl-Heinz Rummenigge el primero, se llama Franck Ribéry. Tengo para mí que, por mucho que Valdano diga lo contrario, la guinda que Florentino quiere ponerle a su pastel es la del francés.

Entre tanto, Ribéry se ha vuelto a lesionar y su relación profesional con Van Gaal se deteriora minuto a minuto. El futbolista, que no puede jugar con su equipo, lo hace sin embargo con la selección de su país y, justo después de afirmar que él nunca dijo que quisiera venir al Madrid, vuelve a romperse por algún sitio. Por supuesto que Ribéry nunca ha dicho que él quisiera venir al Madrid, pero el caso es que tampoco ha dicho lo contrario y lo que aparece evidente a ojos de todo aquel que lo quiera ver es que no quiere acabar su carrera deportiva en la Bundesliga. Rummenigge, que era un estilete cuando jugaba al fútbol, ha demostrado tener poco regate como directivo al decir que estaba dispuesto a demandar al Real Madrid si continuaba acechando a su jugador. ¿Desde cuando son demandables los cantos de sirena?... Dentro de un año Ribéry se podrá marchar por menos de la mitad de lo que cuesta ahora. Y, ¿a quién no le interesaría un susto de 50 millones de euros?

A continuación