El penúltimo raulista vivo

¿Qué tienen Barça y Athletic contra los hosteleros catalanes y vascos?

Decididamente Franz Kafka pasaría en España por escritor costumbrista. Exactamente el mismo argumento (flojo, poco trabajado, ñono, forzado) con el que se está tratando de torcer (otra vez, de nuevo, y van...) la voluntad de los dueños del Real Madrid Club de Fútbol y de su estadio, que son los socios, para que el Santiago Bernabéu albergue caiga quien caiga y al precio que sea la final de la Copa del Rey podría aplicársele al Fútbol Club Barcelona y al Athletic Club: ¿Qué tienen el Barça y el Athletic contra los hosteleros catalanes y bilbainos?... Y no cuela esa excusa de que ninguno de los dos equipos quiere jugar como local ese partido: el otro día comentaba que el Real Madrid ha cedido treinta y tres veces sus instalaciones para la disputa de ese encuentro, y en alguna de esas treinta y tres ocasiones el equipo blanco ha debido ser finalista. Si la economía está tan mal, si todos nos vamos a pique, si el barco se hunde... ¿No sería justamente este el momento idóneo para que el Barcelona prestara su campo por cuarta vez o San Mamés perdiera de una vez por todas la virginidad en este aspecto?...

Aún así, en la ciudad de Madrid hay otros estadios. No tengo nada contra Coldplay, al contrario, pero no entiendo por qué no se dice que el concierto de la banda británica es una excusa de Enrique Cerezo para no acoger la final de Copa y sí tiene que serlo la reconstrucción de la sillería y los cuartos de baño del Santiago Bernabéu; el Real Madrid, por cierto, aprobó dichas reformas en su última Asmablea, por supuesto mucho antes de que se supiera que Barcelona y Athletic iban a disputar la final. Los campos del Rayo y del Getafe, que no tienen ni conciertos ni obras esos días, esperan también, entre anhelantes y temblorosos, que alguien les diga qué hay de lo suyo. Es curioso que a la FEF no le preocupe tanto el aforo de los campos a los que lleva de gira a la selección, algunos de los cuales no se encuentran en condiciones, y que disfrace esos paseos bajo la excusa de que a España tienen que poder verla todos los españoles: ¡también ha de poder disfrutar de la "fiesta del fútbol español" hasta el último ciudadano del Reino!...

Si Villar quiere que el estadio Santiago Bernabéu se convierta en el Wembley español que lo diga, que salga y diga: "Quiero que el estadio Santiago Bernabéu, que es el más emblemático de España, el campo con el que todos nos sentimos más y mejor representados, albergue desde ahora todas y cada una de las finales de la Copa del Rey". Si Villar da la cara, si Villar no se esconde, si la FEF se posiciona por una vez en su vida, si Villar reconoce que necesita al Real Madrid aunque eso pueda costarle la enemistad culé, no tengo la menor duda de que los propietarios del club merengue, que insisto nuevamente en que son sus socios, estarán, como siempre, como las treinta y tres ocasiones precedentes, a la altura de las circunstancias. Mientras la mano derecha de la Federación no tenga ni idea de lo que hace la mano izquierda y se organicen charadas conspirativas en contra del mejor club de fútbol del siglo XX según la FIFA habrá más bien poco que hacer.

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