El penúltimo raulista vivo

Que rompan, pero que rompan ya

Yo, como Schuster, también he visto cosas bastante más graves y desagradables en un estadio que una pancarta en la que puede leerse "Mou, tu dedo nos señala el camino". Algunas de esas situaciones, por cierto, han tenido mucho que ver con el Nou Camp. Ojo: tampoco el estadio Santiago Bernabéu está libre de culpa porque absolutamente en todos los campos de fútbol del mundo hay un porcentaje de descerebrados, pero no recuerdo que Vehils, el del Sport, parara máquinas o se rasgara las vestiduras cuando en el estadio del Barcelona se mofaban de Juanito, Martín o Petrovic; al fin y al cabo, Tito Vilanova goza gracias a Dios de magnífica salud y sí puede defenderse mientras que las tres personas anteriormente citadas están muertas y enterradas. La alarma del periobarcelonismo es falsa, hipócrita, farisea, cínica...

Más cosas: no sé el recorrido que hallará al final el "affaire Casillas". Todos sabemos que a Mourinho no le sentó nada bien que su capitán llamara a un jugador culé para pedirle perdón por sus declaraciones en caliente acusando a Cesc de fingir tras la dura entrada de Marcelo. Ayer le preguntaron al portugués por la suplencia de Iker y dijo que Adán también necesita jugar partidos; luego le volvieron a cuestionar por la famosa llamada y respondió que Casillas podía llamar por teléfono a quien quisiera. Casillas, efectivamente, puede ponerse en contacto con Puyol, Piqué o Xavi, y Mourinho está en su perfecto derecho de alinear a quien él crea más conveniente en cada momento. El razonamiento de Adán me parecería creíble en cualquier otra ciscunstancia; ayer, sin embargo, creo que hubo tirón de orejas.

Por cierto que Enrique Marqués dijo ayer en Futboleros que el Barcelona estaba meditando si romper o no relaciones institucionales con el Real Madrid y, en el caso de tirar para adelante, cómo escenificarlo. Vuelvo a repetir lo que dije anoche: que rompan, que rompan, pero que rompan ya. Que rompan cuanto antes porque para mañana es tarde. Y que escenifiquen bien escenificado: con correfocs, sardanas, castellers y caganers con las caras de Mourinho, Florentino y Cristiano. Pero que el presidente de un club que se ha tirado medio siglo acusando al Real Madrid de beneficiarse deportivamente de una dictadura militar, de comprar a los árbitros y de contar con todo tipo de favores se indigne ahora con Mourinho debe ser como si Lucifer denunciara al ayuntamiento de Benidorm por el calor que hace en la playa de Mal Pas. Me troncho.

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