El penúltimo raulista vivo

Qué manera de palmar

No daba crédito. Ocultaré su nombre para evitarle el oprobio y la vergüenza, pero el viernes pasado hubo quien me dijo que los atléticos de pro tendrían que desear que su equipo del alma, su Atleti de toda la vida, perdiera contra el Barça en el estadio Vicente Calderón, todo con tal de perjudicar al Real Madrid. Esa secta colchonera, afortunadamente poco representativa, ya tiene lo que quería: Atlético de Madrid, 0; Barcelona, 6. Supongo que habrán disfrutado un montón viendo como iban cayendo, uno detrás de otro, los goles de Eto'o, Ronaldinho, Messi, Iniesta... Lo que sí se puede asegurar, puesto que se le vio sufrir en el palco al lado de su amigo Joan Manuel Serrat, es que Joaquín Sabina, autor del himno del centenario atlético, no pertenece a ese curiosísimo grupo de aficionados atléticos. Con el 0-4 ó el 0-5, ya no lo recuerdo bien, se levantó de su asiento y se fue, no sin antes informar a los allí presentes que tardaría mucho tiempo en regresar al escenario del crimen.

Me parece recordar que fue en La Palestra del martes cuando hicimos una encuesta entre los presidentes de las tres o cuatro peñas más significadas del Atleti. Por supuesto que todos querían que ganara su equipo, independientemente de que la victoria colaborara luego con el Real Madrid en su objetivo de ganar el campeonato. El simple hecho de que, durante toda la semana previa al partido, flotara sobre el ambiente la cuestión de si al Atlético de Madrid le interesaba ganar o perder contra el Barça ya me parece lesiva para la imagen del club, uno de los tres grandes del fútbol español. No puedo imaginarme a los Pereira, Ayala, Leivinha, Luis, Capón, Heredia o Gárate, futbolistas míticos que pusieron el listón en lo más alto, entrando a un trapo tan sucio y andrajoso como ese. Y me hubiera gustado ver la cara de Eller, un recién llegado, cuando escuchó por primera vez a alguien decir semejante majadería.

Regresemos al principio del artículo. Decía que voy a silenciar el nombre de quien, observándolo todo desde la acera rojiblanca, me dijo que los atléticos preferían que su equipo perdiera con el Barça antes que ayudar al Madrid. No daré su nombre puesto que la persona en cuestión no se atrevió luego a confirmar eso mismo con un micrófono delante, supongo que por tener un mínimo y elemental sentido del ridículo. Hay, sin embargo, quien carece absolutamente de él. Manuel Esteban, por ejemplo, periodista del As y de la Cadena SER, no ha ocultado en ningún momento que él deseaba con todas sus fuerzas la derrota del Atlético. Y es que en ese club, como dicen ahora los modernos, existen dos "sensibilidades": la de quienes, en consonancia con su propia historia, piensan en grande, y la de aquellos que nunca pasarán de tener la mentalidad de un satélite culé. Estos últimos, afortunadamente, son minoría. Un día después, el Real es líder de Primera División mientras que el Atlético, tras haber encajado seis goles en su propio estadio, ante su gente, debe estar ojo avizor para que no se le escape la UEFA. Enhorabuena, Manolete.

A continuación