El penúltimo raulista vivo

Que le pregunten a Bartomeu por Rompesuelas

Lleva tanto tiempo Rafa Benítez dando vueltas por esos mundos futbolísticos de Dios (desde 2004, primero Liverpool, después Inter, luego Chelsea y, por último, Nápoles) que el entrenador madrileño ha perdido la costumbre de relacionarse con el periodismo deportivo español. Yo, que soy del ramo informativo, también me llevo a diario las manos a la cabeza y cada día comprendo menos lo que pasa en este país con los medios de comunicación. La última polémica chorra que han parido los Tattaglia tiene que ver con Cristiano: "¿Por qué no dice Benítez que el portugués es el mejor jugador que ha entrenado nunca?"... "¿Qué le cuesta decirlo?"... "¿O es que no lo dice porque no cree que Cristiano sea el mejor jugador que haya entrenado nunca?"... "Y, en ese caso, ¿quién es el mejor jugador que ha entrenado nunca?"... "Luis Enrique, por ejemplo, sí dice que Messi es el mejor jugador que ha entrenado nunca"... "¡Dílo, dílo, dílo, dílo, dílo!"... Y, ayer, al fin, tras mostrar su perplejidad por la polémica más absurda de la historia, lo dijo: "Cristiano es el mejor del mundo". Punto... seguido.

Ayer, en Es la Tarde de Dieter, Pablo Montesinos mostraba su extrañeza porque, justo el mismo día que Fernando Lázaro publicaba en El Mundo una información según la cual el Gobierno francés seguía manteniendo contactos con la banda criminal ETA, al ministro de Justicia sólo se le preguntara en el Congreso de los Diputados por Rompesuelas, el recientemente fallecido toro de La Vega. Tan esperpéntica situación es perfectamente trasladable al asunto deportivo: acerca del frustrado fichaje de David de Gea por el Real Madrid se han tejido mil y una versiones (Santiago Segurola, por ejemplo, llegó a decir que fue el propio club blanco quien abortó la operación desde dentro, añadiendo a continuación lo siguiente: "No tengo pruebas de esto que digo... pero como tampoco tengo pruebas que lo nieguen...") y se convirtió en una cuestión de Estado que a punto estuvo de socavar los cimientos de la civilización occidental tal y como los conocemos en la actualidad; de la polémica ficticia sobre Cristiano y Benítez acabo de dar buena cuenta ahora mismo.

A muchos periodistas deportivos españoles les resulta mucho más gratificante debatir acerca de las malas relaciones entre un jugador y un entrenador o especular sobre por qué acabó no viniendo De Gea que hacerse eco, por ejemplo, del nuevo estatus del presidente del Barça, José María Bartomeu, que de imputado ha pasado a acusado en el "caso Neymar". Para encontrar esa noticia real, la de la acusación formal por parte de la Audiencia de Barcelona del máximo mandatario de una entidad deportiva que maneja un presupuesto de 500 millones de euros, uno ha de comprarse un microscopio de campo oscuro porque a simple vista... sencillamente no está. Es más, apuesto pajaritos contra corderos a que en el próximo acto público que tenga el presidente culé le preguntarán por Rompesuelas antes que hacerlo por Qatar o por el "caso Neymar". Y seguro que, al final, Segurola dirá que, una vez efectuada la autopsia, queda acreditado que el pobre toro no murió por alanceamiento sino por el envenenamiento... de Florentino Pérez, que llamó a Aznar, que llamó a Gallardón, que llamó al fiscal, que llamó al veterinario.

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