El penúltimo raulista vivo

Que Isco pida perdón con los pies

Es normal que el club quiera proteger a Isco. Ayer me decían que desde el Real Madrid se había deslizado la idea, confirmada más tarde por el propio Solari en rueda de prensa, que el jugador no se había encarado con la grada sino con el cuarto árbitro, a quien al parecer reclamaba no sé muy bien qué cosa. Es lógico que, incluso cuando él mismo parece no querer salvarse, el club quiera rescatar a Isco... pero yo vi lo que vi. También leía ayer, y a alguien tan poco dudoso de su madridismo como es Jesús Bengoechea, que nadie había podido convencerle de que, efectivamente, el centrocampista malagueño hubiera insultado al cuarto árbitro en vez de a sus propios aficionados, aunque, en cualquier caso, el editor de La Galerna restaba importancia a tan desagradable episodio.

Pero ese, el de la importancia o la irrelevancia de lo sucedido, es otro debate bien distinto: no hay duda de que Isco se dirigió con cajas destempladas a algunos aficionados que le pitaban desde el fondo norte y también está fuera de toda discusión que, desde ese preciso instante, el Bernabéu pitó a su jugador cada vez que éste tocaba el balón, que fueron por cierto muchas veces porque, y eso sí conviene resaltarlo en su defensa, él no se escondió pese al chaparrón que le cayó encima. De modo que uno no puede ser más papista que el propio papa y obviar lo que vio con sus propios ojos: Isco insultó a sus aficionados y eso es imperdonable, más aún cuando el jugador ni siquiera ha pedido perdón por ello.

No voy a entrar en el debate majadero de a cuántos aficionados insultó Isco, si a diez, cien, mil o a todo el madridismo. Lo digo porque un madridista de fuera de Madrid me dijo ayer vía Twitter que a él no había podido insultarle puesto que no estaba en ese momento en el campo: paparruchadas. Yo ni a Isco ni a ningún jugador le pitaría jamás, nunca en mi vida, pero una vez que te pitan... tú tienes que agachar las orejas y tirar para adelante. A esta situación, por cierto, sólo se le da la vuelta de un modo: jugando bien al fútbol. No me parece que Isco sea el crack de talla mundial que nos han querido hacer ver, nunca me lo ha parecido, pero nadie duda que tiene calidad y que, cada vez que Solari le da una oportunidad, la desaprovecha. Que marque las diferencias dentro, que se reivindique jugando y, ya que no ha tenido el detalle de hacerlo con la boca, que pida perdón con los pies y que la próxima vez tenga un pelín más de cabeza.

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