El penúltimo raulista vivo

Que fichen a Chuene

Caster Semenya, la atleta que tiene toda la pinta de ser un hombre que en el fondo es una mujer, acaba de ser recibida entre ovaciones en Johannesburgo y será próximamente agasajada por el mismísimo presidente del país. En Sudáfrica se han tomado muy a pecho eso de que a su chica la hagan el test del sexo después de ganar los 800 metros lisos con más de dos segundos de ventaja sobre su inmediata perseguidora. Leonard Chuene, presidente de la federación sudafricana de atletismo, aseguró nada más llegar al aeropuerto que no pensaban consentir en modo algunos que los europeos definiéramos y describiéramos a su niña. Con un par. Dejando a un lado el hecho de que a mí la "niña" en cuestión es capaz de agarrarme por el cuello y levantarme dos palmos del suelo mientras toca una vuvuzela, lo cierto y verdad es que Chuene, probablemente ajeno al espíritu de la alianza de las civilizaciones que hemos inventado los modernos y guays de España, estuvo en su sitio: ¡los europeos no pasarán!...

Semenya es recibida en su casa como una atropellada heroína nacional mientras que Natalia Rodríguez desciende en paracaídas sobre España y recibe el ánimo de los suyos. Cuatro animosos gatos con pancartas movilizados la noche anterior por los padres y hermanos. Natalia ha sufrido pesadillas con los últimos 200 metros de la carrera en la que ganó justamente la medalla de oro en la prueba de 1.500. Es tan buena chica que, después de escuchar a sus abogados defensores poniéndola literalmente a caer de un burro desde el estrado, llegó a la errónea conclusión de que igual estaba bien eliminada. Tiempo tendrá para darse cuenta de que ella no mató a Manolete por mucho que el jefe de la delegación española asintiera con la cabecita cuando los jueces la compararon con un toro de lidia tras ver varias veces repetida la carrera. El público asistente pidió las dos orejas de Natalia hasta el punto que no quiso dar la vuelta al estadio por miedo a las represalias. ¡Olé!...

Yo a Odriozola, quien todo sea dicho de paso lleva sentado en esa silla más años que Obiang en la suya y Villar en la de Porta, le recomendaría encarecidamente que para futuras pruebas fichara como representante español al tal Chuene. Ese sí que es un tío como Dios manda. No sabe Semenya la suerte que ha tenido por haber nacido en Sudáfrica. De haberlo hecho en la moderna España su jefe habría jurado delante de quien fuera que tiene picha, que él la ha visto, y que se afeita con navaja y sin jabón. Por cierto que a Natalia acaban de dejarla fuera de la reunión de Zúrich porque, según el presidente de la federación española, los organizadores temen que les estropee el percal y acabe ganando la prueba... Pues muy sencillo: ¡que se lleven a De Carlos de juez de la carrera!... En esta España de los guays, Natalia Rodríguez tiene pesadillas y quien la dejó vendida duerme a pierna suelta. Menuda alianza la nuestra.  
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