El penúltimo raulista vivo

Pronósticos

Abellán me pidió en El Tirachinas del lunes un pronóstico acerca del futuro de los tres equipos españoles en la Champions League, cuando de todos es conocido que a mí lo que se me da realmente bien es pronosticar el pasado, ahí sí que no fallo nunca. Arriesgué y dije que pasarían a cuartos Barcelona y Real Madrid y que se quedaría fuera el Valencia. Era, por otro lado, un riesgo calculado. Pensé que al Valencia, que traía un buen resultado de San Siro, le pesaría la responsabilidad en Mestalla. Y creí que el Liverpool iba a especular con la ventaja obtenida en el Camp Nou y acabaría pagándolo ante un Barça que jugaba con todos, con Ronaldinho, Eto'o, Messi, Iniesta, Xavi y Deco. Me equivoqué en todo. Pronostiqué fatal.

El Valencia jugó en el filo de la navaja durante los noventa minutos, pero también lo hizo el Inter de Milán. Pero el equipo de Quique tenía el colchón de la ida. No era uno de esos colchones hipoalergénicos, de látex y con zonas de descanso, pero al menos era un colchón. El Inter, que sólo tenía un colchón de faquir, jugó también en el filo de la navaja y acabó pagándolo. Fruto de esa tensión acumulada existente entre ambos clubes desde hace ya varias temporadas fueron los penosos incidentes del final del partido.

En cuanto al Liverpool, Benítez, listo y estudioso como pocos, pensó que la mejor defensa ante el Barça no sería una buena defensa, como podríamos pensar usted o yo, sino un buen ataque. Al ataque culé, quizás el más potente de Europa, respondieron los reds con una presión y una energía que desarbolaron a los azulgrana sobre todo en la primera mitad. El gol de Gudjohnsen llegó tarde, demasiado tarde. El baño táctico de Benítez a Rijkaard confirma al madrileño como uno de los mejores entrenadores de fútbol del mundo y, casi por primera vez desde que llegó a España, coloca de paso al holandés en una difícil encrucijada. La presión, como señalaba acertadamente Víctor Fernández poco antes de jugar la vuelta de la Copa, es de un equipo que está hecho para ganarlo todo. Volaron la Champions, la Supercopa Europea y la Copa Intercontinental. Será interesante observar cómo responde Rijkaard en las duras.

Pronostiqué también la clasificación del Real Madrid. Ojalá acierte. A la hora de escribir este artículo faltan aún ocho horas para que empiece el partido en Munich. Ya dije hace algunos días que a mí sólo me da miedo el miedo de Capello. Y, por lo que se deduce de sus últimos ensayos, podría jugar con tres defensas centrales. Eso es lo que el italiano entiende por jugar al ataque. Y es que, en el fondo, Fabio odia el balón. Aún así, espero haber acertado cuando pronostiqué la clasificación madridista. Aunque yo, como todo el mundo sabe bien, cuando no fallo es cuando pronostico el pasado. Ahí sí que soy un hacha.

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