El penúltimo raulista vivo

Pretorianos

Con nombres y apellidos. La conclusión que extraje el otro día después de leer en Marca a Santi Segurola es que el pope tocaba de oído y que su Del Bosque y la reinvención de la peseta era una variación poco trabajada y bastante improvisada de su soniquete favorito: el profundo desprecio que siente hacia la figura del actual presidente del Real Madrid y hacia el modo que éste tiene de gestionar el club, que parece no coincidir demasiado con el que él tiene en la cabeza y que se aproximaría más al del payador perseguido de Atahualpa Yupanqui. Sólo hay que rascar ligerísimamente por encima para darse perfecta cuenta de que S.S. no ha conseguido masticar del todo bien el hecho de que Florentino Pérez decidiera depostitar toda su confianza en José Mourinho, que para él es la bicha, y está aún en ese lento, complejo, doloroso y hasta ruidoso proceso de digestión de la marcha de su buen amigo Jorge Valdano.

Que no les engañen: al fondo a la derecha de este alucinante debate que se ha montado alrededor de la oportunidad o no de que el seleccionador nacional acepte el homenaje que pretende brindarle su club de toda la vida no se encuentra en absoluto la defensa de Del Bosque, hombre apreciado y querido por la inmensa mayoría, sino la necesidad de transmitir por parte de los Tonton Macoutes mediáticos del antimadridismo la falsa idea de que el Real ya no es el Real y que, llegado el caso, al club ya no le conocería ni el padre que lo parió, que fue Santiago Bernabéu de Yeste. Pero yo estoy convencido de que don Santiago, que fue el mismo que trajo a Alfredo di Stéfano para luego, transcurrido algún tiempo, sugerirle que abandonara el Real Madrid porque su ciclo como futbolista se había terminado, estaría más de acuerdo con este club que con otro más blandiblú.

Lecciones las justas. Y, a poder ser, en la escuela. Yo digo que Santi Segurola está mintiendo cuando dice que hay quien está decidido a ensuciar el nombre de Del Bosque. Afirmo que o todas las fuentes de información tienen como finalidad última la intoxicación del periodista o no la tiene ninguna. Que al actual seleccionador nacional de fútbol se le ofreció en su día la renovación por parte de Florentino Pérez y que éste, por los motivos que fuera, todos ellos muy respetables, decidió aplazarla o dejarla en suspenso es tan cierto como que yo me llamo Juan Manuel y me apellido Rodríguez, y lo saben, aunque se nieguen a reconocerlo en público, hasta sus más íntimos y cercanos. Sigo creyendo que Del Bosque se ha equivocado dejando caer que no iría al homenaje del Real Madrid. Puede, incluso, que la cosa ya no tenga arreglo. Pero por estos lares ya no quedan ángeles y servidor aprobó Ética, y con nota, cuando empezaba a despuntar Emilio Butragueño. Cuando alguien busca la verdad corre el riesgo de encontrarla.

A continuación