El penúltimo raulista vivo

Preocupados tienen que estar Mbappé y Neymar

Conviene recordar otra vez que lo que está haciendo el Real Madrid en su competición fetiche, que es la Copa de Europa, es muy grande: campeón dos veces seguidas por primera vez en la historia de la Champions, tres títulos en cuatro años, siete veces semifinalista de forma consecutiva, Cristiano máximo goleador de la competición, primer jugador que marca en todos los partidos de la fase de grupos, etcétera, etcétera, etcétera... Anoche, en El Chiringuito, Paco Buyo hablaba del respeto que se le tiene al Real Madrid... pero curiosamente fuera de España. Es digno de un profundo estudio psicológico porque mientras que aquí el periodismo trata al mejor club deportivo de la historia como si fuera un trapo, fuera de España se le tiene sin embargo en muy alta estima, se le respeta... y se le teme a partes iguales.

Como pasamos muchas veces por delante del Museo del Prado o del Palacio Real no le damos ninguna importancia a lo que contiene el primero y pasamos de la monumentalidad del segundo, lo que no quiere decir que el primero no sea la primera pinacoteca mundial y el segundo una construcción que maravilla nada más verla. Con el Real Madrid sucede lo mismo. Como el estadio Santiago Bernabéu está siempre ahí no nos damos cuenta de que cientos de miles de personas llegan a diario desde todos los países del mundo únicamente para verlo, y como el Real Madrid es nuestro tendemos a relativizar la importancia de un equipo mágico, especial sin lugar a dudas, el mejor equipo del planeta. De ahí que, cada vez que haya sorteo de Champions, al Madrid siempre le vaya a eliminar su rival: Bayern y Juve el año pasado, ahora el PSG.

Emery, que es de aquí, de España, dice que no era el peor emparejamiento posible para su equipo, pero en Francia no lo tienen tan claro. "La mano del diablo", titula L'Equipe. "Un ogro europeo", añade Le Parisien. Insisto: fuera de España se adora al Real Madrid mientras que aquí el deporte nacional consiste en arrastrarlo por el barro cuantas más veces mejor. Yo creo que, por norma, es siempre el rival del Madrid el que tiene que estar preocupado, y eso es también lo que piensan los jugadores merengues. Por cierto que, de un tiempo a esta parte, ya nadie habla de las bolas calientes o de la influencia de Florentino Pérez en los sorteos, ¿por qué será?... Preocupado tiene que estar el jeque, que viene de gastarse más de 400 millones en dos jugadores. Preocupados tienen que estar Neymar y Mbappé porque han llegado a París con el único objetivo de conquistar su primera Copa de Europa... y el ogro les puede apear en los octavos de final.

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