El penúltimo raulista vivo

¿Postmourinhismo?

Sinceramente no creo que hoy empiece el postmourinhismo, conozco demasiado bien mi profesión como para afirmar tal cosa. Me atrevería a asegurar que si todo va deportivamente muy bien (ojalá) y Ancelotti, Heynckes o quien venga es capaz de ganar la Liga o la Champions o ambas siempre habrá quien esté dispuesto a conectar el éxito blanco con la ausencia del entrenador madridista: "¿Ven cómo el Madrid era perfectamente capaz de ganar sin tanto jaleo?"; y, al contrario, si resulta que con quien se siente en el banquillo al Madrid le va muy mal (espero que no) siempre habrá quien esté dispuesto a conectar el fracaso blanco con el paso por aquí del entrenador madridista: "¿Ven cómo era cierto que la hierba no volvía a crecer después de Mourinho?"...

Pero hay algo aún más divertido. Me juego pajaritos contra corderos a que quienes afirmarán en su día una cosa o su contraria dependiendo de que se dé una situación u otra serán exactamente las mismas personas, de forma que le vaya bien o mal al Madrid siempre podrán sacar del cajón un argumento por el cual golpear bajo y en su ausencia al portugués. Hay quien establece con el Real Madrid una relación de comensalismo similar a la que tienen las rémoras con el tiburón o con la mantarraya. Ya dará igual, claro, porque de lo que no me cabe la menor duda es de que Mourinho estará haciendo un equipo y ganando... fuera de aquí, que era exactamente lo que estos profetas del pasado perseguían desde el mismo día de su presentación como máximo responsable deportivo del club merengue.

Por todas esas cosas y porque, como dijo una vez Giovanni Papini, el odio no es capaz de ver los lados buenos de un ser, y aquí, en España, hay mucha gente que odia intensamente a José Mourinho, es por lo que me atrevo a asegurar que, a diferencia de lo que se dice por ahí, hoy no empieza el postmourinhismo. Escribo este artículo cinco horas antes de que Mou se siente por última vez en el banquillo blanco. A estas alturas ya está todo dicho y no se me ocurre nada nuevo que aportar. Lo que sí puedo garantizar por escrito es que, llegado el caso, a mí no se me pasará por la cabeza decir que al futuro Real Madrid le pueda ir mal porque no siguió Mourinho. Le deseo los mayores éxitos al club y espero escribir muy pronto de ellos. Y ojalá que el estadio Santiago Bernabéu despida dentro de un rato con el debido respeto a quien ha sido su entrenador durante los últimos tres años y que se ha dejado la piel en tiritas muy pequeñitas en la defensa del Real Madrid. Punto final.

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