El penúltimo raulista vivo

Posdata: el líder es blanco

Gracias a Dios que los duelos a espada llevan prohibidos en España desde el siglo XIX porque ya veía que más de uno me iba a mandar a sus padrinos para que nos viéramos las caras de madrugada en la parte de atrás de San Jerónimo el Real, más conocido por varias generaciones de "gatos" como Los Jerónimos. El aspecto positivo es que al menos me habría quedado cerquita de la radio, que está en la calle Alfonso XI; el negativo es que no habría sabido qué responder a la siguiente pregunta: "¿Florete, espada o sable?"... ¿"Y no puede ser al mus"?, habría contestado yo. ¿Y todo por qué?, se preguntaran muy atinadamente ustedes; pues todo porque el otro día se me ocurrió decir en Futboleros que la parroquia merengue pitaría al Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu si al equipo se le ocurriera jugar al fútbol de seguido como lo hace el Barcelona.

No es bueno tomarse tan en serio esto del fútbol ni como una cuestión personal porque nos caiga mejor o peor Mourinho. Yo no estoy de acuerdo con Bill Shankly cuando dijo aquello de que el fútbol no era una cuestión de vida o muerte sino mucho más que eso. Opino que el fútbol es muchísimo menos que eso. Pero, ya puestos y tras esquivar el duelo, diré que me ratifico punto por punto en cada una de mis palabras. Como ejemplo puse, como hice aquí, los tres goles que el Real Madrid le marcó al Villarreal, cada uno de su padre y de su madre. Uno, creo recordar que el segundo, obra del brasileño Kaká, muy parecido a todos los que suele anotar el equipo catalán; los otros dos, el primero fruto de un pase en profundidad de cuarenta metros y el tercero resultado de un rapidísimo contragolpe, radicalmente distintos.

Por supuesto que existen formas de saber si yo tengo razón o me he vuelto definitivamente loco, y una de ellas es la que Enrique Marqués puso en práctica: con el 3-0 en el marcador, el público del Bernabéu pitando al equipo por dar más de diez pases. ¿Otra forma?... Los mensajes que me daban la razón de una forma abrumadora. ¿Cómo voy a decirle yo, humildísimo plumilla, a los dueños del club más importante y laureado del mundo cuál ha de ser el gusto futbolístico que deben tener?... Tampoco se me habrá oído a mí decir que el fútbol del Barça sea antiestético sino únicamente que al Bernabéu no le gustaría todo el rato y que acabaría odiándolo. Son males endémicos del periodismo deportivo querer llevar siempre la razón, imponer los criterios propios a los demás y retar a duelo a quien no esté de acuerdo con nuestra sabionda opinión. Pues a mí, que soy mitad "gato" y mitad gallina, que me esperen sentados en la parte de atrás de San Jerónimo el Real. Ni aunque me pille cerquita.

Posdata: El líder es blanco. No conviene excitarse demasiado con ello porque, si mal no recuerdo, el Real Madrid ya ha sido alguna que otra vez líder de la Liga española, pero es un dato a tener en cuenta: hay otro fútbol, otra idea, otro estilo.

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