El penúltimo raulista vivo

Portugalizándose y mineralizándose

Carvalho es para Mourinho algo similar a lo que Emerson fue en su día para Capello. El italiano coincidió con el brasileño en la Juve y la Roma y luego se lo trajo al Real Madrid, y el portugués pide ahora a su compatriota tras entrenarle en el Oporto, primero, y el Chelsea después. Emerson, eso sí, llegó al fútbol español un poquito más jovencito, con 30 años, mientras que el defensa central, que ficha por dos años, ya tiene los 32 cumplidos. Sin embargo Emerson jamás sonó como futurible blanco y Carvalho lleva viniendo al Madrid desde que empezó a despuntar en Portugal, conquistando una Copa, dos Supercopas, una UEFA y una Champions. Carvalho viene por 8 millones de euros, una ganga si no fuera porque Ricardo está bastante más cerca de colgar las botas que de otra cosa.

Si la lógica funcionara en el fútbol, que la verdad es que suele hacerlo raras veces, el fichaje de Carvalho supondría la prueba del algodón definitiva de que Maicon ha pasado a mejor vida futbolística, o sea que seguirá en el Inter de Milán. Además de todo, además de que es un ganador nato, Mourinho se está revelando como un hombre de empresa que trata de ahorrarle dinero al empleador, en este caso Florentino Pérez. Hace días que el flamante nuevo defensa merengue, el central de talento en el que insistía una y otra vez el entrenador, dijo que al Real Madrid vendría corriendo o nadando; mejor para todos que ahorre fuerzas porque en el estadio Santiago Bernabéu las va a necesitar.

De forma que el Madrid se está "portugalizando". Además de Carvalho, un líder para dentro del campo, y Mourinho, un líder para fuera, también están Pepe y Cristiano Ronaldo. Y hay otro apellido ilustre que también flota en el ambiente y que no es otro que el de Mendes, representante de todos ellos y partícipe también del contrato del argentino Di María. Mendes es uno de los hombres más poderosos e influyentes del mundo del fútbol, y ahora pasa a convertirse en el eje alrededor del cual gira el futuro inmediato del club. Está claro que la adquisición de Carvalho no es un fichaje de futuro y, como en el caso de Capello, demuestra a las claras que Mourinho tiene el control. Esperemos, por la cuenta que le trae al Real, que el defensa tenga más suerte que el Puma de Pelotas.

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