El penúltimo raulista vivo

Por qué llamé cuñados a algunos seguidores del Real Madrid

Lo que provocó mi indignación de la otra noche en El Chiringuito no fue la lógica decepción o la tristeza del madridismo con un resultado (el 0-3 de marras) que es objetivamente muy malo y que casi entrega la Liga en bandeja de plata a un Barça muy mediocre. No. Lo que provocó mi indignación es ese ánimo permanente de un sector del madridismo, que no sabría cuantificar, que se siente insatisfecho siempre con todo, que no es feliz más que con la victoria (y aplastante además) y que vive para plantear una permanente enmienda a la totalidad de lo que se hace en el club, olvidando que esto es fútbol, sólo fútbol, nada más que fútbol, y despreciando la idea de que unas veces ganas, otras pierdes y otras empatas. Llamé a esta actitud "cuñadismo" y, pese a la repercusión de mis palabras, no me arrepiento en absoluto de ello. Puedo decir, y con gran satisfacción además, que de cada 100 mensajes que he recibido vía Twitter, 95 de ellos me daban la razón.

También dije en El Chiringuito, y después del 0-3, que querría estar triste pero que no me salía. Igual es que no soy madridista, ¿verdad?... No me salía estar triste porque sólo un iluminado o un obtuso podía pensar que la racha inmaculada del Real Madrid de Zidane (8 títulos en menos de dos años, dos Champions, dos Supercopas de Europa y dos Mundiales consecutivos, tres Champions en 4 años...) iba a durar indefinidamente. Todos sabíamos que la racha acabaría y que llegaría el día en que pintarían bastos, y lo único que se reclamaba a esos aficionados del Real Madrid que creen que son sus pitos los que mantienen en lo más alto del escalafón mundial al equipo y no sus extraordinarios futbolistas es que arroparan a su entrenador y a sus jugadores. Nada más lejos de la realidad: hasta Isco tuvo que salir en las redes sociales para desmentir que se hubiera negado a calentar.

Anoche me enteré de que la peña de Toñín el Torero había publicado una encuesta en la que preguntaba si Real Madrid Televisión debía vetarme después de lo que dije el sábado en El Chiringuito. Toñín el torero, ese es el nivel. Yo voté que "sí", que Real Madrid Televisión debía vetarme a mí y seguir invitando a sus tertulias a periodistas deportivos que llevan años haciéndole un daño irreparable al mejor club deportivo de la historia. Desafortunadamente para la peña de Toñín, el resultado de la encuesta seguía siendo favorable a mi continuidad en el canal y, que yo sepa, aún no ha salido ningún motorista del Bernabéu en dirección a mi casa. Yo no falté al respeto a la afición del Real Madrid, eso es falso; yo llamé cuñados y piperos a esos seguidores del Real Madrid que no son capaces de gozar con un año tan perfecto como 2017, el mejor de los 116 que el club cumplirá el próximo mes de marzo. Y no me arrepiento, la verdad sea dicha, volvería a hacerlo. Zidane y sus jugadores se han ganado el respeto mundial, ahora sólo falta que, para variar, se les respete en su propia casa.

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