El penúltimo raulista vivo

Por qué Florentino no debería tragar con Ronaldo

El mismo hombre que en junio del año 2006 aseguró sin dudarlo que traería a Kaká al Real Madrid y que utilizó el fichaje del brasileño como reclamo publicitario esencial para su campaña presidencial, afirma en marzo del año 2009, cuando ya está fuera y ni siquiera parece que vaya a ser candidato, que gracias a su trabajo y su silencio "uno de los mejores futbolistas del mundo llegará al club cuando finalice la actual temporada". Y, aunque pueda parecer mentira, hay quien todavía le cree. Ese hombre al que me estoy refiriendo no es otro que Ramón Calderón, y todo el mundo deduce, aunque él no lo haya declarado abiertamente, que el jugador de quien habla con tanto misterio -"hasta ahí puedo leer"- no es otro que el portugués Cristiano Ronaldo, el mismo que estuvo jugando al gato y al ratón con el Manchester United durante cinco meses y que acabó tomando el pelo al madridismo al completo.

Indudablemente Cristiano Ronaldo es uno de los dos o tres mejores jugadores del mundo en su puesto y puede que también sea uno de los dos o tres más problemáticos del planeta. Quien gane las elecciones, y todo apunta a que será el señor Florentino Pérez si es que finalmente presenta su candidatura, tendrá que sentarse a valorar detenidamente con sus asesores si Ronaldo continúa siendo un futbolista apetecible en las actuales circunstancias. Que a nadie le quepa la menor duda de que el tanto del fichaje querría apuntárselo (ya ha empezado a hacerlo de hecho) el peor presidente que ha tenido el Real Madrid a lo largo de toda su historia, el más embaucador y el menos fiable. Puesto en un plato de la balanza Ronaldo y en el otro la utilización perversa que de la incorporación del portugués haría el ex presidente, yo sinceramente creo que ha de pesar más la segunda.
 
A Calderón le ocurre lo que al actor secundario hindú Hrundi V. Bakshi en la primera escena de El Guateque, que no se resigna a abandonar el primer plano de la película aunque le acribillen a tiros con cien metralletas. Si la mera insinuación, sin nombrarle siquiera, de que el jugador del Manchester United podría venir al Madrid gracias a él, le ha devuelto sorprendentemente a las primeras páginas de los diarios deportivos a pesar de su escasísima fiabilidad, no quiero ni imaginar qué estropicio sería capaz de causar con un Ronaldo victorioso y goleador en el estadio Santiago Bernabéu. Si por fin, después de tantas y tantas mentiras acumuladas, Calderón tiene atado y bien atado al portugués trolero, lo que debe hacer es presentar su candidatura y volver a empeñar su palabra en que traerá al delantero. Y que decidan los socios. Aunque ya advierto de antemano que en los Montes de Piedad oyen "Ramón" y salen corriendo.
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