El penúltimo raulista vivo

Pon a Vinicius, Solari, queremos verle la cara

La pregunta es "¿por qué?". Y, como en la canción de Bob Dylan, puede que la respuesta esté en el viento. ¿Por qué Julen Lopetegui insistió de un modo tan llamativo en prescindir de un futbolista tan talentoso como Vinicius? No conozco a nadie que se atreva a decir que Vinicius vaya a ser el nuevo Pelé, ni siquiera otro Neymar; pero tampoco conozco a nadie que pueda afirmar lo contrario: Vinicius puede ser Pelé o Neymar o Mbappé. De hecho, hasta que el entrenador del Mónaco no le dio cancha, Mbappé no era Mbappé. Bueno, sí lo era, pero lo que quiero decir es que no era el crack mundial que hoy damos por hecho que es. Y Mbappé no ha cumplido aún los 20 años. ¿Por qué no podría ser Vinicius otro Mbappé? También Mbappé estaba por hacer, pero en el Mónaco hubo un entrenador que le puso. De acuerdo, el Mónaco no es el Real Madrid ni tiene las urgencias del club deportivo más grande del mundo, pero nadie le pidió a Lopetegui, y ahora nadie se lo va a pedir a Solari, que Vinicius sea titular indiscutible. ¿Es un futbolista en formación?... Perfecto, pues fórmele, edúquele... y póngale aunque sólo de vez en cuando.

La teoría del Real Madrid es buena: puesto que no puedo competir económicamente con clubes que reciben astronómicas inyecciones de dinero, y puede que incluso de un modo irregular, y ya que, por historia, me veo obligado a hacerlo sobre el terreno de juego, adelantemos por la izquierda a City, a PSG o a United, seamos más rápidos que ellos en la captación de nuevos talentos, lleguemos antes que los demás al paritorio de los genios. Esa teoría es buena aunque tiene pequeño un fallo: te puedes equivocar; quiero decir que puedes pensar que Vinicius va a ser un crack mundial e inviertas en él como si así fuera pero puede suceder que finalmente no acabe cuajando. Prueba, error. Pero, si piensas que es irresponsable pagar 300 millones de euros por una superestrella contrastada, si crees que eso va a debilitarte a medio y largo plazo, debes jugártela y pagar 50 por un proyecto de superestrella. Pero al proyecto... hay que ponerlo, hay que alinearlo, hay que airearlo porque, de lo contrario, y salvo que tenga mucho carácter, corre el serio peligro de anquilosarse y también puede perder valor de mercado.

¿Vinicius está por hacer? Naturalmente. Pero en Melilla pudimos ver detalles de gran jugador: la pedía, encaraba, pasaba, chutaba a portería; o sea: Vinicius aportó al Real Madrid algo distinto, algo diferente, algo que el Real Madrid del último mes y medio no ha tenido. Era un equipo de Segunda B, por supuesto, y a Vinicius hay que testarlo ante los grandes, pero al chico le va la marcha, no rehúye el combate, no se asusta... Parece que puede valer mucho más de lo que se pagó por él. Y entonces, y volviendo al inicio, ¿por qué? ¿Por qué un hombre inteligente como Lopetegui prescindió de un futbolista interesante como Vinicius? ¿No fue valiente? ¿Prefirió descansar relajado en los pesos pesados del vestuario, en los ganadores de las tres Champions consecutivas? ¿Interpretó acaso que alguna de esas vacas sagradas podía creer que aún era pronto para él? ¿Se dejó llevar?... No lo sé. La respuesta a todas esas preguntas puede ser un "sí" o puede ser un "no". O, como decía antes, a lo mejor hay que buscarla en el viento.

Sin embargo el análisis de Lopetegui sobre Vinicius coincide punto por punto con el que hizo Solari a la conclusión del partido de Copa y ayer antes del encuentro de Liga contra el Valladolid: jugador talentoso y en formación al que hay que dar tiempo. La diferencia entre Julen y Santi es que el primero no contó con él mientras que el segundo sí lo ha hecho, y a las primeras de cambio además. La lectura que hizo Lopetegui de la situación fue nefasta... para Lopetegui porque Julen no tenía absolutamente nada que perder: si lo sacaba y no rendía porque no rendía y eso le daba la razón y si lo sacaba y rendía porque rendía y eso le salvaba el culo. De modo que, ante esta insistencia por pegarse un tiro detrás de otro en el pie, uno debe deducir que Lopetegui creyó que si cedía podría ser interpretado como una claudicación ante Florentino Pérez, de lo contrario no me lo explico. Nadie ha pedido el Balón de Oro para Vinicius; puede que jamás gane uno o puede que conquiste seis. Lo que reclamaba la afición era verlo un rato, recordar si el chico era blanco como Zico o negro como Rivaldo. Ya lo sabemos: es negro, no se esconde, regatea, ofrece salidas al equipo, pasa bien y dispara mejor. No está hecho, seguro que no lo está, pero eso no es excusa: Raúl, que debutó con 17 años, tampoco lo estaba; pero a Raúl lo pusieron. Ponlo, Solari, ponlo. Queremos verle la cara.

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