El penúltimo raulista vivo

Poli y Perico

¿Qué se le regala a un hombre que lo ha tenido todo?... ¿Y a otro que aún lo tiene?... Hace un par de meses vi a Poli Díaz tambaleándose en uno de esos programas del corazón en los que baten a la gente a punto de nieve hasta hacerla trocitos del tamaño de un grano de arroz. Lo más probable es que aquel sábado el Jordi de turno se quedara sin despojos de Bárbara Rey o de Joselito y tuvo que acudir deprisa y corriendo al supermercado televisivo de la carne de cañón. Aquel día le ofrecieron a buen precio a un ex boxeador que presume de ir sonado por la vida y que tiene la gracia donde la espalda pierde su casto nombre. El gran Jake LaMotta sí que es realmente gracioso: sabe reírse de sí mismo, que es el síntoma más claro de fina inteligencia, pero jamás permitiría que nadie se burlara de él. Aquel día Poli volvió a cruzar la línea roja de la autoestima y me dio vergüenza ajena y mucha lástima.

Oscar de la Hoya, el "Rey Midas" del deporte, probablemente uno de los quince o veinte boxeadores más completos de toda la historia, reapareció por sorpresa el otro día para asegurar que estaba completamente desintoxicado. Golden Boy consumía cocaína, engañaba con frecuencia a su mujer e incluso aparecieron por ahí una fotos suyas vestido con liguero y tacones altos. Gracias a Dios que a Julio César Chávez, mi favorito, todavía le queda su hijo, boxeador como él, porque de lo contrario estoy seguro de que se habría levantado la tapa de los sesos; sus asistentes contaban con voz trémula aquellas inacabables noches de alcohol y pistolas seguidas de días de profunda depresión e insatisfacción personal.

Y ahora, para rematar la faena, me entero de que Perico Fernández, ex campeón mundial y uno de los símbolos de la España de los 70, duerme, gracias a la caridad de un amigo del alma, en el camastro de un local de alterne. Cuando se apagan las luces de neón y las chicas se van a descansar, José Luis Mariscal cuela a hurtadillas al hombre que venció en Roma al japonés Furuyama y que luego no pudo con Muangsuring, conocido popularmente como "la sombra del diablo", ni con el calor asfixiante de Bangkok. ¿Dónde está el Consejo Superior de Deportes cuando se le necesita? ¿Y el Comité Olímpico Español?... Sí, sí, de acuerdo, Poli y Perico se lo habrán buscado, pero eso no quita para que sigan siendo historia viva del deporte español. Cualquiera puede hacerse una foto con Alonso, Nadal o Gasol; para eso no necesito un secretario de Estado.

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