El penúltimo raulista vivo

Pluscuamperfecto sin photoshop

Pierde mucho Pluscuamperfecto sin el photoshop culé. Ayer, haciendo zapping por internet, me topé con un demoledor informe que publicaba el diario de mi amigo Alfredo Relaño a propósito de la habilidad del señor Guardiola a la hora de contratar nuevos futbolistas; resumiendo que es gerundio: no se puede decir precisamente que el entrenador del Barcelona ponga la bala donde previamente puso el ojo ni mucho menos se puede afirmar tampoco que sea de la escuela de Monchi y que compre por tres lo que en el mercado vale diez, y luego lo venda por veinte. Esto ya se sabía, por supuesto, pero quizás sea bueno ponerlo negro sobre blanco para que así todos podamos disfrutar de una de esas demagógicas lecciones de moralidad y buenas costumbres que la vicepresidenta del Gobierno para la cosa económica suele impartir cuando se trata del Real Madrid.

No es de extrañar que Rosell haya tenido que venderse al postor catarí. Es verdad que la transacción echa abajo de golpe y porrazo toda la filosofía zen del modelo azulgrana pero es que la crisis del Barcelona es "sistémica", como gustan de decir ahora los modernos. En dos años y medio, Pluscuamperfecto se ha gastado (omitiré eso de "la friolera" hasta que la señora Salgado nos sirva de guía por el proceloso mundo del derroche en tiempos de crisis) 277 millones de euros. Con Chygrynskiy, que ya está de vuelta en el Shakhtar, Guardiola se la jugó pagando 25 millones, aunque el auténtico fiasco fue el trueque Eto'o-Ibrahimovic. El feeling de Guardiola le costó al Barcelona 50 millones más los 20 en que se valoró al delantero camerunés, que estaba funcionando como un reloj. Eto'o sigue a estas horas en el Inter e Ibrahimovic hace tiempo que está en el Milan y desde allí sigue maldiciendo a su ex.

Lo de Keirrison y Henrique fue de aurora boreal, como diría un amigo mío; a Mascherano y a Adriano habrá que verlos, y de Hleb y Cáceres es mejor ni hablar. Con Alves o Villa era difícil fallar, aunque, según la vicepresidenta y uno de los Verdes que dijo no sé qué acerca de los fichajes de Cristiano y Kaká, lo que estaba realmente en cuestión no era el tino deportivo sino la oportunidad del fortísimo desembolso económico realizado en tiempos de crisis. Pues bien, ahí tienen una cifra redondita para ir trabajándola de cara a enero de 2011: 277 millones de euros gastados por el Barcelona en menos de tres años. Y si Cristiano le hubiera dado al Real Madrid una cuarta parte de los problemas que dio, y aún sigue dando, Ibrahimovic, seguro que a la moralina económica se habría sumado por parte de las autoridades la monserga ejemplarizante: "¿qué dirán los niños cuando vean todo esto?"... ¿Y qué dicen cuando ven a Aída Nizar, que además está en abierto?... Los niños a la cama, que ya es tarde, y la señora Salgado a analizar las cuentas culés, que tengo yo mucho interés en que me desvele si es por fin moral o no gastarse 70 millones de euros en Ibrahimovic. Como decía la solterona de aquella obra de los hermanos Álvarez Quintero: ¿se me queda o no se me queda?

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