El penúltimo raulista vivo

Plataformas

La gente pasa el rato en la red de maneras muy curiosas. Por ejemplo, hay un matrimonio (los Smith, pongamos por caso, tampoco quiero revelar su auténtica identidad no vaya a ser que tengan hijos) que va enseñando sus posas mientras viajan por los inacabables y extensísimos Estados Unidos de América. Si sustituyéramos a los Smith por Jennifer López, la idea de mostrar el nalgatorio por los cincuenta estados de la Unión -una vez en Michigan, otra en Vermont, una más en Alaska, y luego en Florida, y después en Oklahoma, y así hasta el final, y luego otra vueltecita empezando por Colorado- pasaría a ser la más brillante de la humanidad después de la invención del aire acondicionado y el contestador automático, pero créanme cuando les digo que viéndoles el rulé al señor y a la señora Smith uno desearía que los Estados Unidos de América estuvieran formados sólo por dos estados, Dakota del Norte y Dakota del Sur, punto, ni uno más, ni soñar con incluir Montana aunque quede al lado, así de lamentable resulta el espectáculo.

No sé quién está detrás de la plataforma para llevar a Raúl a la selección y tampoco me pareció, cuando me contaron la historia, que fuera una idea excesivamente original, casi me atrevería a decir que se veía venir, pero el hecho de que Javier Clemente haya demonizado a estos aficionados y les haya llamado idiotas me ha hecho ver la aparición de esta plataforma desde otro ángulo, uno desde el que no contemplaría ni por todo el oro del mundo la página del bullarengue de la señora Smith. En lo que sí estoy de acuerdo con Javi es en que nuestro fútbol no está exento de la aparición de idiotas; él, por ejemplo, y ya que estábamos hablando del tras de los Smith, decidió bajarse una vez los pantalones durante un entrenamiento de la selección para mostrarle el rabel a un grupo de fotógrafos españoles que sólo estaban cumpliendo con su trabajo. Cómo pasa el tiempo, casi me había olvidado de aquella idiotez supina del ex seleccionador nacional.

Clemente dirá que le preguntan y que él responde lo que le da la gana, y tiene toda la razón y el derecho de hacerlo, por supuesto, sólo faltaría. Del mismo modo, los ideólogos de esa plataforma cuya publicidad se multiplicará por tres después de las sabias palabras expuestas por el ex seleccionador en Radio Marca, podrán esgrimir que a ellos les apetece promocionar a Raúl sin que por ello nadie tenga que llamarles bobos o idiotas. Tengo que reconocer, sin embargo, que la susodicha plataforma me interesa mucho más ahora, después del chaparrón de Clemente, que antes. Y, además, introduce un hecho ciertamente novedoso: harto de comprobar día a día cómo se apoya a tal o cual jugador, o a este entrenador o a aquel otro, por el interés o por el amiguismo, está muy bien eso de que alguien haga algo porque sí, porque le parece justo y necesario, porque le apetece y porque le divierte. Me ha gustado tanto la idea que a lo mejor yo también pongo en marcha una plataforma para que España vuelva a jugar en San Mamés. ¿Qué me llamará a mí Clemente?

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