El penúltimo raulista vivo

Piqué tiene la Liga donde quería

El Real Madrid perdió el partido contra el Barça... por ir a ganarlo con diez jugadores sobre el campo y por no hacer prisioneros. Y lo perdió como otras veces suele ganarlo, en el último segundo del último minuto de la prolongación de la segunda parte, sin capacidad para la reacción. Del mismo modo que tenía la absoluta certeza de que el Barcelona iba a dar la cara en el Bernabéu; del mismo modo que sabía que, pese a lo mal que decían que estaba y lo tocado que aseguraban que llegaba después de la eliminación de la Champions, el Barça iba a salir a por todas, también sé ahora que el Real Madrid va a ganar su Liga número 33. Sometidos a estas pruebas de estrés, los equipos grandes suelen estar a la altura... mientras que el Madrid siempre lo está. No hace falta ganarlo todo, hay que ganar cinco partidos, empezando por el del miércoles en Riazor, y se puede empatar uno, por ejemplo el decisivo ante el Celta.

Así que al Madrid lo derrotó aquello que tantas otras veces le da la victoria, su inacabable ambición y su carácter de equipo campeón. La jugada decisiva, la del 2-3, no está mal defendida sino mal atacada puesto que su finalidad era que acabara en gol. Por supuesto que Marcelo, que volvió a ser de los mejores, tendría que haber parado a Sergi Roberto, pero la pregunta es otra: "¿Qué hacían cinco jugadores del Madrid yendo a por el Barça cuando el empate les otorgaba la Liga?"... Pues los jugadores del Real Madrid pensaban que podían ganar el partido, y acabaron perdiéndolo. Lo pensaba también la grada del Bernabéu, que jaleó como loca a sus futbolistas para que remataran al equipo azulgrana y que ahora no puede hacerse la ofendida. A mi modo de ver, no hay nada reprochable en la actitud de los futbolistas de Zidane aunque su casta, su fiereza, su innegociable rebeldía les haya metido en un serio problema.

El Real Madrid sigue dependiendo de sí mismo pero, y más aún tras el subidón de ayer, yo daría por hecho que el Barça lo va a ganar todo desde aquí y hasta el final de la Liga. Así que, si no quiere volver a quedarse compuesto y sin novia, el equipo blanco deberá responder con firmeza y sin titubeos al reto planteado por... Leo Messi. Porque, a todo esto, convendría decir que el Barça volvió a ser Messi y que sin Messi el Fútbol Club Barcelona estaría ahora mismo fuera de la lucha por el título. Messi jugó cuando y cómo quiso, pasó, marcó, hizo lo que le dio la gana sobre el campo y acabó desquiciando a Casemiro. Al final de un partido en el que el árbitro escamoteó un penalti a favor del Madrid en el minuto 2, preguntado por Piqué, que sigue atacando al Real, Sergio Ramos dijo que él no pensaba entrar al trapo. Es respetable pero no estoy en absoluto de acuerdo. Por no entrar más al trapo, Piqué tiene la Liga donde quería. Por eso y por Leo Messi.

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