El penúltimo raulista vivo

Piqué, el VAR, el seny culé y el mono alcohólico asesino de la India

Cosas más raras se han visto que a un culé quejándose del VAR. Por ejemplo, y sin ir más lejos, el otro día en la localidad india de Kanpur un mono con síndrome de abstinencia mató de un mordisco a una persona e hirió gravemente a otras doscientas cincuenta. Resulta que el anterior dueño del macaco lo había acostumbrado a la ingesta del alcohol y el animal se había vuelto violento y la historia acabó como acabó. Rareza por rareza, la de los culés, que son los grandes beneficiados por la actuación arbitral desde hace un montón de años, por lo menos veinticinco, me parece más usual que la del mono alcohólico asesino, la verdad sea dicha. Tal y como yo lo veo, aquí conviene pelar esta cebolla por capas. La primera capa, la más superficial por inmediata, es la actuación del colegiado Estrada Fernández en el partido que disputaron este domingo Real Sociedad y Real Madrid. Y, en mi opinión, el árbitro acertó en las tres jugadas polémicas: acertó pitando el penalti de Llorente sobre Vinicius, acertó concediendo el gol de Benzema que controló el balón con el hombro y no con el brazo o con la mano y acertó también anulando el gol de Januzaj. Claro que mi opinión probablemente no sirva demasiado, como no debe servir tampoco demasiado la de Piqué o Setién que (éstos sí) son parte interesada. Anoche, en El Chiringuito, hicimos encuesta sobre el penalti y el gol anulado y los telespectadores respaldaron ampliamente la decisión arbitral y la mayoría de ex colegiados piensan que Estrada acertó. Fuera por lo tanto la primera capa.

La segunda capa es la campañita de marras iniciada por Piqué, seguida por las terminales mediáticas azulgranas y secundada por Quique Setién. Y aquí tengo que decir que si hay algún club que tiene derecho a quejarse del VAR y de la actuación arbitral (y, por cierto, de los horarios de los partidos, de los que ya se ha quejado a la Liga de Fútbol Profesional) es el Real Madrid. Sólo esta temporada, así, a vuelapluma, al equipo blanco le han volado puntos del casillero en su partido contra el Barcelona en el Camp Nou (3 en concreto, por dos penaltis clarísimos cometidos sobre Benzema, un planchazo y un agarrón); en su encuentro contra el Villarreal en el estadio de La Cerámica (otros 3 puntos puesto que el partido acabó con empate a dos y hubo un penalti de libro de Albiol sobre Vinicius); en el partido que le enfrentó al Betis en el Bernabéu y que acabó con empate a cero (otros tres puntos porque hubo un penalti nítido, cristalino de Feddal al desviar con la mano dentro del área un balón de Benzema); también le voló un punto de Mallorca, donde acabó cayendo por 1-0, al no ver ni el árbitro ni el VAR ni el VOR ni Pierluigi Collina un agarrón de Salva Sevilla a Brahim dentro del área que casi le deja en calzoncillos; otro punto le desapareció al Madrid en su partido contra el Levante, que acabó perdiendo por 1-0, tras mano clara de Campaña dentro del área; y, al fin, y por no investigar más, le desaparecieron otros 3 puntos ante el Athletic en el Bernabéu después de un empujón a Nacho dentro del área cuando iba a cabecear absolutamente solo. Según mis cálculos, el Madrid debería tener ahora 78 puntos y el Barcelona 63. Si el VAR hubiera acertado, hoy simplemente no habría Liga y, sin embargo, la hay. Hay Liga gracias a los errores del VAR que han perjudicado al Real Madrid. Y ahí está Youtube para quien quiera consultarlo.

El Fútbol Club Barcelona podría escoger dos caminos, el de Piqué o el del fair play y, como ha sucedido históricamente, ha elegido el camino de Piqué. Porque, queridos amigos y amigas, lo del fair play azulgrana, lo del seny culé, lo de la filosofía y todas esas cosas no son más que una serie encadenada de falacias repetidas una y otra vez. Sport y Mundo Deportivo podrían haber optado por hacer periodismo por primera vez en su vida y Quique Setién podría haber escogido trabajar más y mejor para hacer carburar al fin a un equipo que no juega ni a las tabas, pero tanto unos como otro se han convertido en simples botones del futbolista. La tercera capa de esta cebolla, la más profunda y por lo tanto la que pasa más desapercibida entre tanto ruido, es el fútbol del Real Madrid. O, por mejor decir, su ausencia. El Madrid no juega a nada... pero gana, y tengo que volver a repetir que en ocasiones tengo la sensación de que el equipo saca los puntos a pesar de su entrenador. Si mañana dejo de tener esa sensación lo diré, diré que Zidane ha estado soberbio con la alineación y con los cambios. Pero, y esto es lo que hay gente que no comprende, si el Real Madrid gana la Liga y yo sigo teniendo la sensación de que el equipo ha conseguido el título a pesar de Zizou, lo diré. Si el Madrid gana la Liga me alegraré como madridista que soy pero no me subiré a ningún barco, y menos al de Zidane: yo me mareo en los barcos. Y, además, y dependiendo de lo que ocurra, lo mismo el barco de Zidane atraca en Muebles La Oca, vaya usted a saber.

La cebolla tiene otra capa: ¿Qué va a hacer el Real Madrid ante tanta insidia? ¿Va a salir Butragueño a decir "jopelines"? Hoy oía en el canal del club que el Madrid habla en el campo pero, a continuación, se ha criticado (y con razón) a aquellos cuya memoria selectiva impide recordar las innumerables veces que se ha perjudicado al Real. Eso está bien, pero desafortunadamente el eco de Real Madrid TV, del que por cierto soy adicto, es muy limitado. ¿Se piensa defender el Real Madrid o cree que podrá atajar a Piqué a base de jopelines? Y esa es la última capa de esta cebolla, bastante más cutre que la de Miguel Hernández, que era escarcha cerrada y pobre, escarcha de tus días y de mis noches. Aquella sí que era una señora cebolla.

A continuación