El penúltimo raulista vivo

Pesadilla en la cocina de Bahía

Cuando, tras defender con éxito su título mundial del peso superligero ante Joao Henrique, a Perico Fernández le noqueó en Bangkok el tailandés Suansak Muangsurin, el zaragozano dijo aquello tan gracioso de "no fue el chino, fue la caló". A la selección española le habría venido bien en su debut mundialista ante Holanda uno de esos tiempos muertos que ha autorizado la FIFA para cuando se alcancen los 30º y el 75% de humedad porque, superado el primer tercio de partido, la campeona del mundo simplemente se desinfló como un globo aplastado por los tacos de las botas de Robben, que tenía una cuenta pendiente. No sé si, como dijo el gran Perico, fue o no fue "la caló" (resulta que luego, en la revancha de Madrid, volvería a ganarle Muangsurin, el "chino") pero España se quedó sin aire y acabó tristemente convertida en un guiñapo violentamente zarandeado por el equipo de Van Gaal.

Superados los insufribles tópicos del fútbol (que si "estos jugadores se han ganado nuestro respeto", que si "es mejor perder un partido por cinco goles que cinco partidos por un gol", que si "no hay que hacer leña del ártbol caído", que si patatín, que si patatán, que si por aquí, que si por allá) lo cierto es que habrá que quitarse también la bufanda de España (¿O esa no hace falta? ¿O con esa puesta sí se puede escribir un artículo o hacer un programa de radio o televisión? ¿O no afecta esa a la sacrosanta independencia del profesional de la información?) para analizar lo que pasó ayer. Yo creo que la condición física tuvo mucho que ver en la aplastante victoria holandesa. Lo creo porque Del Bosque dijo el día anterior y luego a la conclusión del encuentro que no había tenido nada que ver pero Van Gaal aseguró en rueda de prensa que llevaban preparando cinco meses el encuentro ante España y que sabían que estarían agotados: yo, qué quieren que les diga, me fío más de Van Gaal.

Sneijder dijo el jueves en la Cadena Cope que España era la favorita porque tenía el mismo equipo del Mundial de Sudáfrica, que era justo el motivo por el cual yo pensaba que España no era la favorita. Yo creo que él mintió al hacer esas declaraciones o, cuando menos, no dijo toda la verdad. Del Bosque alineó ante Holanda a siete jugadores (¡siete!) del equipo que jugó la finalísima de hace cuatro años: Casillas, Ramos, Piqué, Alonso, Busquets, Xavi e Iniesta; Van Gaal sólo puso a cuatro: De Jong, Robben, Sneijder y Van Persie. Salta a la vista que Del Bosque ha decidido no renovar la selección y que Van Gaal ha optado justo por todo lo contrario, y no conviene olvidar por supuesto que España es la actual campeona del mundo pero tampoco que Holanda es la subcampeona, y que la final no la perdió por 5-1 sino por 1-0 y después de un paradón de Iker mano a mano ante Robben. En Salvador de Bahía no se alcanzaron los 30º pero sí se llegó a 26º. Y la humedad relativa del aire llegó ni más ni menos que al 78%. Una cocina, vaya. Así que, con todo el respeto del mundo para quien piense lo contrario, yo creo que el 5-1 de ayer sí que puede achacarse en parte al conservadurismo (por no decir otra cosa más gruesa) de la convocatoria del seleccionador.

Es cierto, España empezó también perdiendo hace cuatro años por 1-0 ante Suiza y luego ganó el Mundial. Y podría suceder perfectamente que la historia volviera a repetirse ahora, por qué no, cosas más difíciles se han visto. Pero hace cuatro años España cayó injustísimamente en su debut (por cierto que quienes hoy piden para Del Bosque el Toisón de Oro querían entonces que se le fusilara al alba) ante Suiza mientras que ayer lo hizo con dolorosa rotundidad ante Holanda. Hay algo también preocupante y es que o mucho cambian las cosas o Chile, que ha ganado con claridad a Australia, va a plantearnos un partido muy similar, un encuentro físico con objeto de volver a gripar el motor del equipo nacional, que no es otro que Xavi, un señor que ya tiene 34 años pero que carece (probablemente por el dontancredismo que caracteriza a nuestro satisfecho cuerpo técnico) de un recambio generacional claro. Y porque Puyol decidió retirarse, que si no también habría ido al homenaje de Brasil.

Estoy de acuerdo con Ramos: no es cuestión de señalar a nadie. Es imposible, aunque a muchos les vaya ese morbo, buscar responsables únicos en una derrota sin paliativos y tan dolorosa como la de este inesperado debut. También resulta exagerado, aunque a muchos les vaya ese morbo, erigir estatuas en bronce y glosar en lengua romance las gestas y vidas milagrosas de esos mismos responsables únicos cuando se ganan partidos y títulos. Antes de empezar el Mundial pensaba que Del Bosque había sido un cobarde deportivo al abdicar conscientemente de su responsabilidad de llevar a cabo en la selección la imprescindible renovación cuando tocaba, que era ahora, y un bienqueda convocando a jugadores que lo dieron todo pero que ya están de vuelta. Hoy, después del 5-1, lo sigo pensando. Y si España (ojalá) acaba ganando el Mundial lo seguiré creyendo. No hubo renovación pero esta es nuestra selección y con ella hay que tirar hasta el final. Y ahora, señores, menos toisones y más...

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