El penúltimo raulista vivo

Pepe: falsos debates y contaminación

El primer debate sobre Pepe fue el de su elevado precio, treinta millones de euros. El segundo tuvo que ver con su calidad como jugador. El tercero giró alrededor de su excesiva fiereza y sobre si el Real Madrid debía o no prescindir de él para preservar su imagen, mientras que otros clubes con jugadores tan duros o más que Pepe se dedicaban a vigilar sus intereses. El cuarto tuvo como protagonista la nacionalidad de Pepe, la misma por cierto que la de Mourinho, y el especial celo con que el entrenador le trataba por ser portugués como él. Hubo un quinto debate que versó acerca de la posición de Pepe sobre el campo y si éste debía jugar como defensa central o en el centro del campo, donde le situaba habitualmente Carlos Queiroz cuando jugaba con Portugal (sin que absolutamente nadie se llevara las manos a la cabeza) y en contadísimas ocasiones el técnico madridista.

Luego Pepe compartió debate, el sexto si no me falla la memoria, con Varane: ¿Debía regresar al once inicial acompañando a Ramos en el centro de la defensa o dejarle su sitio al francés, inmaculado en la Copa ante el Barça?... Y otro más, que sería el séptimo: puesto que Varane se había salido ante los culés y no le había temblado el pulso, ¿le temblaría ahora Mou?... Mourinho, que si por algo se ha caracterizado a lo largo de su dilatadísima carrera deportiva ha sido por poner siempre a los que se lo ganan sobre el campo, eligió al jovencísimo Varane y dejó sentadito en el banquillo de los suplentes a su ojito derecho, cerrando por cierto otro debate, aquel que apuntaba al favoritismo del que gozaban presuntamente todos los portugueses con este entrenador. Estoy seguro de que alguien acabará rastreando y localizando el orígen lillois del técnico de Setúbal.

Por supuesto que todos y cada uno de los debates, desde el primero hasta el último, se engloban en uno solo: acelerar como sea sea la salida de Pepe; y ese debate se encierra en otro más: forzar cuanto antes la salida de Mourinho. De lo contrario es difícil asimilar que, justo después de un 5-2 en el estadio Santiago Bernabéu y ahora que el Madrid ha acortado hasta 10 puntos su distancia con el Barcelona, que hoy recibe al Rayito, el debate vuelva a girar ahora otra vez alrededor de si el fenomenal jugador portugués debe ser alineado más abajo o más arriba. De Villa, que es español y campeón del mundo y de Europa y que últimamente no juega ni a las tabas con Vilanova, no hay tantos debates. De Cesc, a quien el Barcelona dejó ir y luego recuperó por 40 milloncejos de euros de nada y que ahora se dedica a verlas venir desde el banquillo, tampoco. C'est la vie, que siempre es rosa para algunos. Y la contaminación, que siempre es negra para el Real Madrid.

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