El penúltimo raulista vivo

Pepe da en el clavo

No estoy en absoluto de acuerdo con Pepe cuando generaliza y atribuye la agresividad demostrada hacia los futbolistas portugueses del Real Madrid al hecho de que España nunca haya tenido un jugador merecedor del Balón de Oro y Portugal sí. De lo que han carecido siempre tanto España como nuestra hermana Portugal es de la influencia mínima imprescindible para hacerse escuchar en las altas esferas del fútbol mundial; el ejemplo más reciente y más palmario de esto que digo es que la FIFA se haya "olvidado" de la Liga que acaba de conquistar el Real Madrid sumando 100 puntos y marcando 121 goles y sin embargo sí haya elegido la Copa de África que ganó Zambia, el título oceánico de Tahití o el descenso del Glasgow Rangers como tres de los doce grandes momentos futbolísticos del año que ahora acaba. El mío, mi mejor momento futbolístico, sería sacar de ahí a Blatter, Platini y Villar de una tacada.

Desde don Francisco Gento (el único futbolista del mundo que puede presumir de haber ganado 6 Copas de Europa y que por lo tanto merecería por sí solo tener en sus vitrinas otros tantos Balones de Oro) para acá sí ha habido algunos jugadores españoles merecedores de ganar ese premio. Y, al mencionar a Figo o a Cristiano, Pepe comete la felonía de olvidarse del gran Eusebio, que lo ganó en 1965 y quedó segundo en dos ocasiones más. El motivo de la inquina hacia todo lo portugués no esconde en el fondo más que un tremendo complejo de inferioridad hacia todo lo madridista. Y los insultos e incluso el injustísimo trato mediático que reciben casi a diario Cristiano, Pepe y Mourinho no buscan otra cosa que la eliminación por la vía más rápida posible de aquellos elementos que se intuye pueden resultar más dañinos para el monopolio culé.

Es una operación de diseño y calculada desde el primer movimiento hasta el último. De diseño sí, pero original no: ya las he visto otras veces. E incluso mejores que ésta puesto que no resultaron tan groseramente obvias. Las palabras de Pepe, que compensa su metedura de pata del Balón de Oro con su tremendo acierto al poner negro sobre blanco lo que todos pensamos de la presecución portuguesa a la que están siendo sometidos, ya han dado a estas horas varias veces la vuelta al mundo y sin embargo las de Cruyff, que pasa por ser el autor intelectual del Barcelona de Guardiola y Vilanova, diciendo la tremenda majadería de que del Real Madrid a él le molesta la manera de educar a sus jóvenes, ni una palabra ni, por supuesto, media columna de opinión. Lo que más me dolería es que el hostigamiento consiguiera el efecto deseado, por lo demás Pepe ha dado en el clavo. Moraleja: hay que seguir martilleando sin descanso.

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