El penúltimo raulista vivo

Pasado, presente y futuro del entrenador Zinedine Zidane

Del pasado de Zinedine Zidane como entrenador del Real Madrid, como del presente, lo sabemos todo. Sabemos que, en una primera etapa, Zidane accedió al banquillo del primer equipo sustituyendo a Rafa Benítez en enero de 2016; sabemos lo que muchos periodistas deportivos dijeron de él, que era un parche, un paracaidista, que venía para ser el pararrayos de Florentino Pérez, que era una ocurrencia presidencial, incluso se dijo falsamente que había descendido al Castilla. Sabemos que estuvo dos años y medio y que, en ese tiempo, ganó tres Copas de Europa, una Liga, algunas Supercopas y unos cuantos Mundiales de clubes y que aquellos mismos que le llamaron parche, paracaidista, ocurrencia, pararrayos o entrenador sospechoso se la tuvieron que envainar. También sabemos que, de repente y de un modo abrupto, cuando todo el mundo hablaba de la Felizidane, Zinedine Zidane se marchó, y sabemos que aquella decisión suya originó un gravísimo problema en el club que se trató de solventar de aquella manera, trayendo a Lopetegui, que no funcionó, sustituyéndolo por Solari, que no mejoró lo anterior y, por último, y de un modo tan sorprendente como su adiós, que Florentino Pérez logró convencerle para que volviera; sabemos que volvió, damos por hecho que no lo hizo para maquillar una temporada desastrosa sino para trabajar en las siguientes, y también sabemos que, con él en el banquillo, el Real Madrid no jugó mejor que con Lopetegui y con Solari sino, y si ello es posible, incluso peor.

A mí no se me ocurriría jamás calificar como traición lo que hizo Zidane yéndose repentinamente y sin avisar del Real Madrid pero sí creo que obró mal, que se equivocó y que probablemente pensó más en sí mismo que en el club; suelo decir, medio en broma y medio en serio, que Zidane dejó una bomba de relojería en el Bernabéu y por la tarde se fue a comprar un sofá a Muebles La Oca. Fui crítico con Zizou por aquello... y lo sigo siendo: actuó mal, de un modo irresponsable, como si fuera un niño mal criado, y le generó un problema importante a su amigo Florentino. Para compensarlo todo, Zidane regresó al Madrid en un momento muy complicado, cogió al equipo cuando pintaban bastos y no tenía demasiado que ganar y lo hizo porque se lo pidió su amigo. O sea, primero se la clavó y luego se la sacó. Eso es lo que sabemos del pasado del Zidane entrenador, de su futuro, como del nuestro, no conocemos absolutamente nada. No sabemos si ganará o no ganará, si su nuevo Real Madrid jugará bien o lo hará mal, si funcionará Hazard, si Jovic será ese goleador que todo el mundo espera, si Mendy será titular por delante de Marcelo o si Vinicius contará mucho o poco; por no saber, ahora mismo ni siquiera sabemos si vendrá Pogba, aunque intuimos que no lo hará Neymar y esperamos que lo haga Mbappé en 2020. Pero, con la lección bien aprendida, aquellos que llamaban parche, ocurrencia o sospechoso a Zidane, hoy no lo hacen... por si acaso, no vaya a ser que se la tengan que volver a envainar.

Y aquí viene mi gran sorpresa, y es que las mayores críticas a Zinedine Zidane están llegando por parte de la parroquia madridista: Zidane no ganó tres Copas de Europa, no, qué va, lo hizo Cristiano; en realidad Zidane se encontró al equipo hecho, veremos qué pasa ahora cuando tenga un equipo por hacer; Zidane no será capaz de meter el bisturí, acabará contando con los mismos, con la vieja guardia, con sus amigos; sí, de acuerdo, el Madrid ganó tres Champions pero, ¿cómo lo hizo?, ¿a qué jugaba el Real con Zizou? Y, sin duda alguna la mejor de todas, ¿cómo puede dejar escapar a Llorente? ¿Cómo puede dejar escapar a Ceballos? ¿Cómo es posible que no recupere a James?... Porque, y es una opinión tan respetable como cualquier otra por supuesto, Zidane, que ahora mismo tiene a 37 futbolistas en nómina y debe adelgazar hasta perder al menos 14 por el camino, no debe reconstruirse alrededor de Marcelo, Kroos, Modric o Benzema, no, sino alrededor de James, al que no ha querido el Bayern, o de Ceballos, que el otro día le metió un golazo a Polonia con la selección sub-21.

Reconozcamos que Zinedine Zidane es más raro que un perro verde pero es que para ser entrenador del Real Madrid uno tiene que ser raro de narices. Si Zidane no fuera raro, si no tuviera sus manías, no aguantaría ni medio minuto en el banquillo de un equipo cuya afición le critica que no se quede con Ceballos, que no ha demostrado nada en el Madrid, después de haber ganado tres Champions en dos años y medio. Uno no tiene que estar en su sano juicio para hacerse cargo del banquillo de un equipo en el que te van a criticar siempre por todo, de ahí que Zidane sea el hombre. De su futuro como técnico no sabemos nada, de su pasado lo conocemos todo y a mí me parece que ese pasado es un aval suficientemente importante como para que se le deje obrar con libertad y no se le zareandee al menos hasta que empiece la Liga. No vaya a ser que os la tengáis que volver a envainar... otra vez.

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