El penúltimo raulista vivo

París bien vale una misa de 80 millones por Di María

En España hay un grupo de periodistas deportivos que la tienen tomada con Florentino Pérez por el simple hecho de que tiene acordonado para ellos el acceso al estadio Santiago Bernabéu. No quiero decir, claro, que no puedan entrar, ¡sólo faltaría!, sino que no pueden mangonear, intervenir, mandar, influenciar como probablemente hicieron antes. Por supuesto que no estamos hablando de qué es mejor o qué es peor para el club, que eso a ellos les importa un bledo, sino de qué es mejor para sus empresas. Lo mejor para el Real Madrid es indudablemente tener al frente de la presidencia a un hombre independiente y que no se deje amedrentar, y eso es justamente lo peor para este grupúsculo de periodistas que añora tiempos pasados porque fueron sin duda mejores y más rentables para sus intereses particulares.

Si para descabalgar de ahí a Florentino Pérez tienen que decir, por ejemplo, que la Novena, la del golazo de Zidane que ha pasado a la historia, se consiguió de forma indigna, pues se dice y ya está. Y si después de decirlo hay que negarlo, pues se niega y se sigue hacia adelante. Si un día conviene escribir que el presidente del Real Madrid no quiere que juegue Casillas, se dice; y si luego el entrenador alinea a Iker llevándoles la contraria, pues se afirma lo contrario. Todo, absolutamente todo, vale contra Florentino, y la consecución de la Décima y la Copa del Rey y la posibilidad de ganar este año Supercopas, Intercontinental, Liga y de nuevo Champions no van a frenar ese ímpetu que de periodístico tiene lo que yo de obispo de Mondoñedo.

El nuevo juguetito de este grupo ruidoso aunque minoritario es Di María. No quiero sacar aquí a colación lo que se dijo de Ángel cuando se le fichó, que si era carísimo por 35 millones de euros, que si era un absoluto y total desconocido... Vamos, el repertorio habitual. Hoy Marca dice que la venta del argentino al PSG se hará efectiva en los próximos días por... ¡80 millones de euros!... Por 80 millones, y después de agradecerle por supuesto los extraordinarios servicios prestados este último ejercicio, lacito de tafetán y a París mañana mismo. Para defender a Di María, un jugador del que desconocían su existencia y que se "vendió" como un capricho de Mourinho, estos periodistas no dudan en atizar a Benzema, con quien la tienen tomada al considerar que se trata del ojito derecho de Florentino. Nadie dirá, por cierto, que después de sacarle lo mejor futbolísticamente hablando, el Madrid podría vender cuatro años después por más del doble a Di María, una recomendación del portugués, otro objetivo enfermizo y cuyo acoso orquestado exactamente por los mismos que atacan a Florentino por ganar La Novena de forma indigna tiene, a mi modesto y amateur modo de ver, ciertos aspectos psiquiátricos dignos de estudio.

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