El penúltimo raulista vivo

¡Paren máquinas!... Messi no cobra en Mortadelos

Alguien a quien quiero mucho y respeto profesionalmente, un guardiolista atrapado en el cuerpo de un Bill Shankly de Daganzo, me dijo el otro día que el entrenador del Barcelona cobraba mucho menos que el del Madrid, la mitad, menos de la mitad, poco dinero en suma. Como este amigo sostiene, hay que reconocer que no sin cierta gracia, que me he pasado al lado oscuro de quienes, según él, defienden hasta lo indefendible de Mourinho, y he acabado por transformarme en algo así como el Darth Vader bajito y sin pelo del periodismo deportivo español, no quise seguir la discusión ad infinitum, primero porque carecía de datos con los que contradecirle y segundo porque para discutir con él hay que bajar a la mina con rozadoras nuevas, y yo no las tenía en ese momento. Ya las tengo.

France Football acaba de hacer pública su particular lista Forbes del deporte mundial. Y efectivamente, tal y como imaginábamos sin datos en la discusión del otro día, José Mourinho es el entrenador de fútbol que mayores ingresos tuvo en 2010, en concreto 13,5 millones de euros; pero Pep Guardiola, que aparece clasificado en segundo lugar, no ha cobrado la mitad ni tampoco menos de la mitad sino en concreto 10,5 millones. La revista francesa también desmiente de paso esa leyenda urbano-catalana según la cual Leo Messi firma sus contratos en blanco y las veces (pocas, una o dos a lo sumo a lo largo del año) que pasa a cobrar por las oficinas del Camp Nou lo hace directamente en Mortadelos en honor al maestro Ibáñez: 31 millones de euros ingresó la criaturita, aventajando incluso a Cristiano que sólo pudo alcanzar los 27,5 el pobre.

¡Si Brian Clough hubiera vivido hoy!... Les confieso que cada vez que mi compañero Tolo Leal publica en Libertad Digital alguna de sus extraordinarias historias de fútbol me lanzo sobre ellas como un lobo hambriento. De la del técnico del Nottingham Forest no he dejado ni los huesos para el caldo. Efectivamente, tal y como él cuenta, Mourinho no ha inventado nada puesto que Clough, Herrera o el propio Shankly a quien citaba al inicio de este artículo, incorporaron la faceta de showman a la de entrenador y, salvo mejor opinión, creo que lo hicieron adrede, conscientes del desgaste público que podía suponerles y como otro elemento indispensable más de la estrategia que luego aplicaban (todos ellos con indudable éxito) sobre el terreno de juego. Mourinho sabe que no fue el primero aunque, conociéndole, estoy convencido de que espera pasar a la historia como el mejor y, por supuesto, tener su propia película.

A continuación