El penúltimo raulista vivo

Para un pajarito ser

Me imagino que si ahora casi nadie cree a Ronaldo cuando afirma que está feliz en Manchester y que no hay ningún acuerdo con el Real Madrid para la próxima temporada es debido a que el chico agotó su crédito cuando el verano pasado estuvo jugando a la tarara con todo el mundo. La historia del fichaje del portugués volvió a resucitar cual zombie periodístico, cuando todo parecía indicar que estaba muerta y definitivamente enterrada, tras la publicación de unas presuntas declaraciones del dueño de Joy Eslava, a la sazón directivo de Ramón Calderón, según las cuales el club blanco habría llegado a un acuerdo con los ingleses para permitir que Cristiano cumpliese su sueño de jugar vestidito de blanco en junio de 2009. Por lo que observo, las declaraciones del crack portugués no han calado y hoy se dice que forman parte de una campaña de marketing cuya finalidad es retener al jugador.

Surge entonces un problema: ¿a quién creer? ¿A un componente de la directiva más mentirosa de la historia del Madrid o a un chaval que se cree el centro del universo y que estuvo jugando con unos y con otros durante cuatro largos meses? ¿Cómo voy a creerme yo algo de lo que salga de una junta presidida por el hombre que empeñó su palabra -la suya, no la de otro, la suya, su propia palabra- en el fichaje de Kaká y que no dimitió tras traicionar a los socios? ¿Cómo podemos creer a Ronaldo, tan buen futbolista como inmaduro y poco fiable? Al único que creo, y eso que no es precisamente un personaje por el que tenga especial devoción, es a Alex Ferguson; cuando el escocés dice que no le vendería ni un virus a Ramón Calderón, le creo a pies juntillas. Y si el hombre más poderoso de uno de los clubes de fútbol más poderosos del mundo afirma que él no le vendería ni una gripe al actual Real Madrid, yo me quedo con él antes que con Pedro Trapote, sinceramente.

Hablar no cuesta dinero. Filtrar es gratis. Mentir, como venimos apreciando, no constituye un problema insalvable. El caso es que a Calderón le han puesto de repente a tripular el Queen Mary 2 cuando sólo tiene mentalidad de La Dorada. Ojo, que se me interprete bien, Chanquete era un tipo sensacional, tocaba muy bien el acordeón y tenía una filosofía de vida muy positiva, pero lo más probable es que si le hubieran colocado al frente de un transatlántico de 1.957 metros cuadrados, con 5 piscinas, cancha de golf, jardín interior, salón de baile, teatro, spa, casino, 17 cubiertas, 1.310 habitaciones, 37 ascensores, un gimnasio y 14 bares, el hombre se habría hecho un lío. No es que, como le decía el jefe de policía Brody al capitán Quint en la película Tiburón, a Calderón le haga falta un barco más grande puesto que ya conduce el más grande del mundo; lo que ocurre es que los pasajeros, que son los socios, han puesto a Chanquete al frente del Queen Mary, y ahora mismo ocupan las oficinas del estadio Santiago Bernabéu Tito, Bea, Javi, Pancho y Piraña. Y hasta junio de 2010, la letra es la de Los Pajaritos: "Pajaritos, a bailar. Cuando acabas de nacer, tu colita has de mover. Para un pajarito ser, este baile has de bailar y a todo el mundo alegrar".
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