El penúltimo raulista vivo

Para chorrear

Del paso de Vicente Boluda, que sigue siendo Calderón por mucho que algunos quieran maquillarle, por El Tirachinas, (el primer presidente madridista que accede a sentarse con nosotros en los dos últimos años y medio) se extrae la conclusión de que él, a diferencia de lo que sucediera con el gran filósofo Aristóteles, ni siquiera sabe que no sabe nada acerca del club que circunstancialmente preside, lo que no es demasiado saber, la verdad sea dicha. O Boluda nos toma a los demás por tontos o se hace pasar él mismo por tonto para cortocircuitar su posible responsabilidad en los desmanes acaecidos bajo la presidencia de su antecesor en el cargo. Sirva como ejemplo de esto que digo, la frase pronunciada por el actual presidente acerca de su relación con Miguel Angel Arroyo, ex director general: "he cruzado con él dos palabras en toda mi vida: hola y adiós".

Sin embargo, la "perla" que han recogido con extraña unanimidad casi todos los medios de comunicación del país no hacía referencia al funcionamiento interno de la entidad, que a lo que se ve debe ser bastante parecido al O.K. Corral de John Sturges, sino la referente a la eliminatoria de Champions contra el Liverpool. Tanto y tan machaconamente le han insistido sus Cantores de Híspalis sobre que él es el auténtico responsable de la Operación Remontada, que al final se lo ha creído. Imagínense cómo habría sentado aquí que en The Sun aparecieran unas declaraciones de Hicks y Gillett, los dueños del club inglés, diciendo que iban a "chorrear" al Madrid. Eso es lo que afirma precisamente Boluda, que cada hora que pasa es más Calderón: "vamos a chorrear al Liverpool". La bravuconada, por supuesto, ha dado varias veces la vuelta a España.

Y otra más. Le pregunta Abellán qué ocurrirá en el caso de que los socios le tumben a las primeras de cambio en la Asamblea del próximo mes de marzo, y Boluda responde lo siguiente: "me levantaré y me iré a mi casa". Una de dos: o Boluda no cree que exista ni la más remota posibilidad de que eso suceda, o no ha calibrado lo que supondría para el Real Madrid quedarse sin presidente, cualquier presidente. Por sus actos le conoceréis: yo me inclino decididamente por la segunda posibilidad. Boluda, en fin, pasó por la Cadena Cope como el fantasma del capitán Gregg por casa de la viuda Muir y, al igual que sucediera con aquel, a nuestro marino tampoco le sirvieron sus argucias. Porque, de sus respuestas y del profundísimo desconocimiento que sobre el Real Madrid tiene, queda bien claro que nunca debió pasar de vocal y que Calderón le eligió para lo que eligió: para chorrear.
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