El penúltimo raulista vivo

Panenka Ramos

Paul Breitner es uno de los cuatro jugadores que ha marcado un gol en dos finales de un Mundial. En la de 1974, que se jugaba en Alemania, logró de penalti el que servía para empatar a uno ante Holanda, que se había adelantado por mediación de Johan Neskens, antes de que Gerd Müller pusiera el definitivo 2-1 en el marcador. Hay un montón de anécdotas acerca de aquel penalti, y casi todas contadas en primera persona por el propio Breitner; por ejemplo: confiesa que, después de levantar la Copa y la posterior fiesta, se fue a dormir a su casa y que, en mitad de la noche, se desveló, encendió el televisor y contempló a un pequeño Breitner catódico a punto de golpear el balón; increíblemente se asustó y fue justo en la soledad de su habitación cuando se hizo la pregunta del millón: "¿Y si lo hubiera fallado?"... En una reciente entrevista Breitner reconocía que tiró aquel penalti porque de niño había escuchado que así es como nacen los héroes y los grandes perdedores. Todo o nada.

Antonín Panenka se haría mundialmente famoso dos años después con otro penalti. Checoslovaquia se impuso precisamente a Alemania en la final de la Eurocopa de 1976 gracias a un estilo de lanzar la pena máxima que desde entonces lleva el nombre del genial futbolista del Bohemians; justo un instante antes de impactar con el balón, Panenka observó que Maier se lanzaba a la izquierda y, con una apabullante sangre fría, conectó con la punta de la bota la parte inferior de la pelota que se levantó un par de metros haciendo una vaselina; el balón entró lentamente por el centro y Maier, que ya estaba en el suelo, no pudo hacer otra cosa que ver cómo se introducía en la portería. Todo o nada otra vez.

Dos futbolistas han lanzado, y marcado, en esta Eurocopa sendos penaltis: Pirlo, que es un prodigio técnico, y Sergio Ramos, que venía de ser masacrado en la verdulería de twitter y en la portería de facebook después de haber marrado una pena máxima ante el Bayern de Munich en las semifinales de la Champions. El otro día Pirlo se jugó la clasificación de Italia para semifinales pero anoche Ramos se jugó su carrera deportiva. "Héroe o perdedor", decía Breitner, y es efectivamente así. Sergio, que está haciendo una Eurocopa memorable y que se sale del mapa en cada partido, tenía ayer una cita con la historia; no sólo quiso tirar el penalti sino que lo lanzó imitando a uno de los jugadores más técnicos de la historia del fútbol mundial. Que nadie tenga la menor duda de que, cuando dentro de veinte o treinta años se hable de esta Eurocopa, la imagen será esa, la de Sergio Ramos dirigiéndose al balón, urdiendo su trampa, planeando su venganza y jugándose su carrera deportiva en diez segundos que parecieron mil años.

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