El penúltimo raulista vivo

Pan y fútbol

El diario Marca ha puesto en marcha una encuesta con objeto de ponerle nota a Ramón Calderón justo cuando cumple trescientos sesenta y cinco días como presidente del Real Madrid. El se puso a sí mismo un 5, un aprobado pelado, pero la afición es bastante más severa con su gestión y la mayoría de las personas entrevistadas (un 27,56%) le daban un 1 a las doce del mediodía. El número total de votos superaba en ese instante los 44.000, de forma que no resulta en absoluto baladí el porcentaje de socios, aficionados o simples paseantes que mandan a Calderón literalmente a escardar cebollinos a pesar de las dos Ligas y la Copa Uleb.

Puesto que no existía la posibilidad de votar a Calderón con un 0, convendremos todos que esos resultados demuestran que la afición piensa que el éxito deportivo va por un lado mientras que la gestión directiva va por el otro. O, para ser más exactos, que las victorias deportivas se han conseguido a pesar de Ramón Calderón y compañía. Habría sido ciertamente esclarecedor que los compañeros del Marca hubieran pedido además puntuación para Fabio Capello y para sus jugadores. Un año después, Calderón es suspendido con saña, noqueado con tirria. Seguro que si hoy mismo convocara elecciones las perdería. Por eso no las convocará. Y por eso le acaba de cortar la cabeza a Capello. Panem et circenses. Pan y circo. De hecho, el Comité de Peñas piensa rendirle un homenaje al presidente por lo bien que lo ha hecho.

El Real Madrid es tan grande que sobrevivirá a Calderón. Ya sobrevivió en su día a Ramón Mendoza, y a fe mía que no fue aquella una tarea sencilla. En otra entrevista, Calderón confiesa lo que venimos repitiendo desde hace ya seis meses, que en febrero se dio cuenta de que Capello no era el entrenador que necesitaban. Y, después de afirmar que hay cosas que no se pueden contar por discreción, deja al italiano con el trasero al aire, aunque con los riñones calentitos, al asegurar que Mijatovic le decía que "seguía obsesionado con reforzar la línea defensiva". Pan y fútbol. Es tan viejo como el poeta Juvenal. No habrá elecciones. Le estamos cogiendo el gustillo.
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